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Saturday, November 22, 2014

Steuart y la economía como freno al absolutismo

En The Passions and the Interests. Political Arguments for Capitalism before its Triumph, Hirschman rescata la siguiente cita de James Steuart:
"The power of a modern prince, let it be, by the constitution of his kingdom, ever be so absolute, immediately becomes limited so soon as he establishes the plan of oeconomy which we are endeavouring to explain. If his authority formerly resembled the solidity and force of the wedge (which may indifferently be made use of, for splitting timber, stones and other hard bodies, and which may be thrown aside and taken up again at pleasure), it will at length come to resemble the delicacy of the watch, which is good for no other purpose than to mark the progression of time, and which is immediately destroyed, if put to any other use, or touched with any but the gentlest hand.
[A] modern oeconomy, therefore, is the most effectual bridle ever was invented against the folly of despotism"
Como el propio Hirschman comenta, el autor es un economista político del siglo dieciocho que considear al monarca como una figura clave para guiar la economía del país en la buena dirección. Sin embargo, la cita transpira alivio y confianza en los mecanismos económicos como un medio eficaz de frenar los excesos (folly) absolutistas del jefe de Estado. La economía como freno y contrapeso de la política, algo radicalmente opuesto a la visión actual (muy extendida en algunos sectores) de la política como víctima de la dictadura de los mercados.

La cita me parece extremadamente interesante por las ideas que inmediatamente le asaltan a uno:
1. La relación entre política y economía (o entre Estado o mercado) no ha estado siempre sujeta al mismo tipo de preguntas o inquietudes.
2. La Historia es fundamental para identificar los cambios institucionales en el funcionamiento del Estado y su relación con la esfera económica durante los últimos siglos. El Estado de hoy no es comparable al de hace dos siglos.
3. Los libertarios más radicales viven anclados en ese mundo del siglo dieciocho en el que el Estado sólo es capaz de locuras y excesos absolutistas mientras que la izquierda (¿alguna izquierda?) hace gala de una confianza excesiva en las posibilidades del Estado y una desconfianza también excesiva en el mercado como contrapeso/complemento indisociable del Estado moderno. Una visión más amplia del cambio institucional y el rol del Estado ayudaría a matizar y contextualizar muchas de estas ideas que aparecen recurrentemente en el debatre político. 


En resumen, hablamos mucho del Estado pero me temo que no disponemos de una teoría demasiado clara de lo que es, cómo funciona y de su evolución a lo largo de los últimos siglos. Puede que los historiadores económicos podamos ser útiles después de todo.

Thursday, February 21, 2013

Sobre semidioses y procesos constituyentes


La preparación de mis clases sobre historia económica estadounidense a veces me sorprenden por su utilidad para ayudar a entender los problemas y debates que tenemos en España. Claro que también debo reconocer que cuando lo que estoy haciendo es entender los malabarismos con datos que hacen falta para transformar kilos de maíz en carne de cerdo en el Sur de EEUU antes de 1860 lo que me sorprende es cómo he llegado a esas situaciones. Sin menospreciar a los cerdos y al maíz, centrémonos en lo interesante.

En un artículo de hace algunos años (versión publicada junto a Ohsfeldt aquí), Robert McGuire estudia cómo los intereses económicos de los padres fundadores influyeron su voto a favor o en contra de la constitución. La constitución estadounidense aprobada en 1787 estuvo precedida por los llamados Articulos de la Confederación (1777-1789). Los Artículos, aprobados en plena guerra de independencia contra los ingleses, concentraban casi todo el poder (creación de impuestos y de aduanas, negociación con terceros países, emisión de moneda...) en los trece estados que componían la confederación y dejaban un gobierno nacional extremadamente débil. El resultado fue un desastre mayúsculo que incluía una inflación rampante o la imposibilidad de financiar los costes de la guerra contra los ingleses dado que los estados no cumplían con la parte de la financiación que se les asignaba y el gobierno nacional estaba incapacitado para crear impuestos u obligar a los estados a pagar su cuota. La constitución redactada en Filadelfia en 1787 solucionó estos estos problemas al reforzar los poderes y atribuciones del gobierno nacional.

La mitología en torno a los Founding Fathers (Padres Fundadores) los presenta como seres cuasi-divinos preocupados por el bien común y trabajando en la elaboración de una constitución que poco menos que traería la paz, prosperidad y felicidad permanente para los recién independizados estadounidenses. Lo que McGuire demuestra en su artículo es que, lejos de estar movidos por aspectos puramente altruistas, los representantes de los estados en la convención de Filadelfia y los encargados de aprobarlo en los parlamentos estatales, estuvieron significativamente influidos por sus intereses personales y los del estado que representaban: los poseedores de deuda, los representantes de estados más grandes o las personas involucradas en el comercio tenían una probabilidad mayor de apoyar esa nueva constitución que reforzaba los poderes del gobierno nacional. Esto era así porque un gobierno nacional más poderoso evitaría la inflación que tanto dañaba a los poseedores de deuda, reforzaría el poder de un Congreso donde los estados más grandes tenían más representantes o protegería contra la posibilidad de que los estados tuvieran la genial idea de aprobar barreras internas al comercio (muy problemático para los comerciantes, claro). En cambio, McGuire encuentra que tener esclavos influyó negativamente en la probabilidad de que un representante votase en favor de la Constitución. Esto es perfectamente lógico si tenemos en cuenta que los poseedores de esclavos siempre tuvieron un fundado temor de que un gobierno nacional demasiado poderoso pudiese decidir algún día que la esclavitud no era una buen idea.

McGuire concluye que
 "Overall, the modern approach to explaining the design and adoption of the U.S. Constitution suggests that it is unlikely that any real world constitution would ever be drafted or ratified through a disinterested and nonpartisan process.  Because actual constitutional settings will always involve political actors who possess partisan interests and who likely will be able to predict the consequences of their decisions; partisan interests will influence constitutional choice.  The economic history of the drafting and ratification of our nation's Constitution makes it hard to envision any actual constitutional setting, including any setting to reform existing constitutions, in which self-interested and partisan behavior would not dominate.  The modern evidence suggests that constitutions are the products of the interests of those who design and adopt them".

Haríamos mal los españoles en obviar una lección tan valiosa. La visión de nuestros particulares "padres fundadores" (los de la Constitución de 1978) está envuelta de una mística similar a la de los Founding Fathers de los EEUU. Sin embargo, la misma conclusión de McGuire podría aplicarse a nuestro caso: la Transición y el consenso resultante fue el resultado de un proceso influido por un contexto histórico, político y económico muy concreto en el que los intereses de las facciones involucradas en el proyecto constitucional tuvo un rol fundamental y seguramente se plasmó en el resultado final (aquí necesitamos algo más de evidencia empírica y espero poder centrarme en este tema más pronto que tarde). Pensar que estos actores políticos y económicos de la transición española estuvieron motivados por el altruismo o la benevolencia en una búsqueda de la estabilidad y del diseño del mejor marco político y económico que garantizase la paz, transparencia y el desarrollo de España es iluso, irreal e incluso peligroso. Cierto: en el caso americano podría decirse que la constitución de 1787, aunque influida por intereses "egoístas", no salió nada mal y al menos no obstruyó el proceso de desarrollo político y económico. Pero también hay que señalar que los Estados Unidos tuvieron que pasar por una Guerra Civil brutal y un proceso de reforma constitucional a nivel estatal y nacional para solucionar las contradicciones y problemas de su ordenación político-económica. Del mismo modo, la Constitución de 1978 en España ha garantizado unos años de desarrollo político y económico sin precedentes, pero también debemos estar abiertos a reexaminar su gestación, alcance y necesidad de reforma sin prejuicios biempensantes o aprioris inmovilistas. Tal vez una reforma de la Constitución no es absolutamente necesaria, pero tampoco podemos pretender que ya hemos alcanzado el sumum de la apertura política y económica. La crisis actual parece haber dejado claro que estamos muy lejos de jugar en la primera división del desarrollo político y económico y por tanto no es el momento de caer en la autocomplacencia. Nos va mucho en ello.

Monday, January 28, 2013

Deductive madness


Un día decides que te vas a Maryland. Otro te descubres adentrándote en la Historia Económica. De repente, una gélida mañana de enero cualquiera, te das cuenta de que alguna lógica implacable y gradual ha llevado a que polvorientos anuarios militares del ejército español de principios del siglo XX monopolicen la mayor parte del día y de las energías. Al menos el escaneo que secuestró tantos y tantos viernes elimina los inconvenientes del polvo.

Thursday, September 13, 2012

Una (discutible) teoría de la clase política española: crítica del artículo de César Molinas

El artículo de César Molinas "Una teoría de la clase política española" publicado en El País el 9 de septiembre ha tenido un gran impacto. En el momento en el que escribo, ha sido mencionado directamente 21700 veces en Facebook y 11691 en Twitter. Los comentarios cubren todo el espectro imaginable. Mis amigos en las redes sociales suelen citarlo con aprobación mientras que @Pau_Dziga me comenta que sus contactos en Twitter han piado furiosamente contra las ideas del artículo.

La idea básica que Molinas defiende es que la descentralización administrativa y política que surgió de la Transición española propició la consolidación de una clase política rentista (Molinas la asimila a las élites extractivas de Acemoglu y Robinson) que evita cualquier atisbo de reforma de nuestro sistema económico y político y agrava las consecuencias de la crisis económica. El sistema electoral proporcional es otro de los factores que el autor señala como culpable en el sostenimiento y perpetuación de unos grupos políticos aislados y únicamente preocupados por aumentar las rentas que controlan.

El artículo es muy sugerente e intenta ofrecer una visión general y profunda de la realidad española. Sin embargo, creo que distorsiona aspectos esenciales para comprender el pasado, presente y futuro de España. Me centraré en tres puntos: las relaciones entre el sistema político y las instituciones políticas y económicas de un país, la afirmación de que la Transición generó una clase política extractiva y el énfasis únicamente en los factores políticos para explicar la situación española.

Sistemas electorales y desarrollo político

César Molinas recomienda el cambio del sistema electoral para implantar un sistema mayoritario del tipo  first-past-the-post. Según él,
No existe un sistema electoral perfecto -todos tienen ventajas e inconvenientes- pero, por todo lo expuesto hasta aquí, en España se tendría que cambiar de sistema con el objetivo de conseguir una clase política más funcional. Los sistemas mayoritarios producen cargos electos que responden ante sus electores, en vez de hacerlo de manera exclusiva ante sus dirigentes partidarios. Como consecuencia, las cúpulas de los partidos tienen menos poder que las que surgen de un sistema proporcional y la representatividad que dan de las urnas está menos mediatizada.
Aún manteniendo cierta prudencia, Molinas asegura que un sistema mayoritario mejorará la clase política española. El artículo no ofrece ningún tipo de explicación de los mecanismos por los que esto podría ocurrir. Como él mismo, reconoce, cada sistema electoral presenta ciertas ventajas e inconvenientes. En el caso de los sistemas proporcionales frente a los mayoritarios la disyuntiva es la de gobernabilidad frente a representatividad. Los sistemas mayoritarios favorecen la gobernabilidad porque es más sencillo hacerse con una mayoría en el Parlamento o en el Congreso (el candidato más votado en el distrito se lleva todos los escaños). El precio de la mayor gobernabilidad es la representatividad: el partido que se queda un sólo voto por debajo del ganador no obtiene ningún escaño. Las ventajas e inconvenientes del sistema proporcional son, lógicamente, simétricos: hay mayor representatitivad a costa de exacerbar los problemas de gobernabilidad.

La estabilidad, apertura o calidad del sistema político no presenta una correlación demasiado intuitiva o evidente con la existencia de un sistema mayoritario o proporcional. Francia o Estados Unidos tienen sistemas mayoritarios, mientras que Alemania utiliza un sistema proporcional. Los tres son países política y económicamente desarrollados y tienen una clase política mucho más madura y presumiblemente menos expuesta a los defectos que César Molinas achaca a la política española.

La historia también demuestra que los costes del sistema mayoritario pueden ser muy importantes en países con una democracia en vías de consolidación (o de creación).  Sin ir más lejos, la II República  fue el último régimen español que optó por un sistema mayoritario aunque en una versión más suave que la propugnada por Molinas: el ganador del distrito se llevaba 80% de los escaños y la segunda candidatura el 20%. Los problemas que se generaron son conocidos: las elecciones de 1931 forjaron una mayoría socialista-republicana que nunca fue del todo aceptada por la derecha y que muchos califican de poco representativa de la sociedad española. La posterior la victoria del centro-derecha en 1933 también fue magnificada por el sistema mayoritario y contribuyó a la radicalización y alejamiento de la vía parlamentaria de importantes grupos como el partido socialista.

La conclusión es que el sistema electoral es un predictor muy pobre del funcionamiento político de una sociedad. Debemos buscar otros elementos que nos ayuden a comprender otros factores más determinantes a la hora de influir a las instituciones políticas y económicas. Los dos siguientes puntos se centran en este aspecto.

La existencia de unas élites extractivas

Molinas es muy explícito en su utilización del concepto "élite extractiva" que Acemoglu y Robinson han puesto de moda. Citando el trabajo de estos dos monstruos de la economía y de la politología, se nos explica que
Una élite extractiva se caracteriza por "Tener un sistema de captura de rentas que permite, sin crear riqueza nueva, detraer rentas de la mayoría de la población en beneficio propio".
Para Molinas, el génesis de esta élite política española se sitúa en el sistema político salido de la Transición española (1975-1978). Las listas cerradas, la descentralización del sistema administrativo y de partidos y la proliferación de administraciones regionales son señalados directamente como responsables del anquilosamiento de los partidos políticos y de la inoperancia de nuestro sistema político para hacer frente a  la crisis. Para el autor, la descentralización de las Cajas de Ahorros (con la correspondiente facilidad para financiar negocios ruinosos para pagar lealtades políticas) y la perpetuación de estructuras caciquiles locales fueron algunos de los resultados de este "café para todos" autonómico y local.

El argumento tiene algo de cierto. El problema es que la manera en que César Molinas presenta los hechos haría pensar que la Transición fue el episodio clave en la creación de la clase política rentista española. Lejos de ser así, la existencia de "élites extractivas" es una constante en la historia de la humanidad y, más importante aún para lo que nos ocupa, en la historia de España. En su trabajo, Acemoglu y Robinson consideran que las instituciones extractivas son a la vez síntoma y causa del subdesarrollo. Esta idea es similar a los "natural states" que North, Wallis y Weingast  (NWW) describen en su Violence and Social Orders: a Conceptual Framework for Interpreting Recorded Human History. Según nos explican (p. 30),
"A natural state manages the problem of violence by forming a dominant coalition that limits access to valuable resources – land, labor, and capital – or access to and control of valuable activities – such as trade, worship, and education – to elite groups. The creation of rents through limiting access provides the glue that holds the coalition together, enabling elite groups to make credible commitments to one another to support the regime, perform their functions, and refrain from violence".
Es decir, el control de la violencia no se logra mediante un sistema político inclusivo o unos mercados  competitivos sino a través de un acuerdo entre élites políticas, económicas, religiosas y de diversa índole que "se reparten el pastel" ocupando el poder político y creando monopolios y otros medios creadores de rentas que sustentan su interés por la paz en lugar del conflicto. ¿Por qué "natural states"?
"The natural state is natural because, for most of the last ten thousand years, it has been virtually the only form of society larger than a fewhundred people that has been capable of securing physical order and managing violence".  (p. 31)
En efecto, la totalidad de las sociedades hasta finales del siglo XVIII o mediados del XIX respondían al esquema de los natural states de NWW. Incluso en nuestros días la mayoría de la población mundial vive en países donde las libertades políticas son reducidas (o simplemente inexistentes), el acceso a los mercados o  la formación de empresas depende de las conexiones que uno tenga con las élites dominantes y las leyes están en las antípodas de la impersonalidad..La historia de España no es una excepción: que el país ha estado tradicionalmente dominado por unas élites (políticas, financieras, militares, religiosas...) es algo que está fuera de toda discusión (piénsese, por citar ejemplos de nuestra historia contemporánea, en la Restauración, la dictadura de Primo de Rivera, el franquismo... la II República merece un capítulo aparte que va mucho allá del tema que nos ocupa). En cualquiera de estos periodos, podríamos aplicar la descripción que César Molinas utiliza para describir al sistema político de nuestros días:
"la clase política española se ha dedicado a colonizar ámbitos que no son propios de la política como, por ejemplo y sin ánimo de ser exhaustivo, el Tribunal Constitucional, el Consejo General del Poder Judicial, el Banco de España, (...), los reguladores sectoriales de energía y telecomunicaciones, la Comisión de la Competencia…"
El texto apunta que esta situación se agravó con el sistema político surgido de la Transición. Esto es una grave distorsión de la historia política y económica española dado que las relaciones de favor entre la política y la economía han sido una constante en la historia de España y, a pesar de ser claves para entender su subdesarrollo político y económico, no son algo nuevo surgido de (o agravado por) la Transición. Es cierto que nuestra democracia es imperfecta y presenta muchos residuos del natural state que éramos hace tan sólo cuarenta años, pero también es muy cierto que en las últimas décadas España ha desarrollado un control político del ejército, unos servicios públicos universales o una alternancia política en el poder que acerca al país a los sistemas inclusivos occidentales más avanzados de nuestros días (EEUU, Francia, Inglaterra, Alemania...).

Los avances de España en los últimos treinta años no quita que nuestra democracia no sufra de importantísimas imperfecciones: un país que se llama democrático no puede tener Dívares en su magistratura, no puede manipular a su antojo los consejos de administración de la televisión pública, no puede establecer relaciones incestuosas con cajas de ahorro para convertirlas en un cementerio de elefantes-amigos-políticos... Pero, con un poco de perspectiva, ¿acaso esperábamos que de la noche a la mañana un natural state (o sistema extractivo) de libro como era España se transformase en un ejemplo de democracia, transparencia y apertura? Arrastramos defectos forjados durante siglos. No conozco ningún país que haya sido capaz de revertir sosteniblemente sus instituciones políticas y económicas en tan sólo 34 años. Sería injusto pedirle lo mismo a España.

La crítica, el inconformismo y el debate (elementos imprescindibles en cualquier sociedad libre y abierta) no deberían olvidar o borrar de un plumazo los logros de nuestra joven democracia. Tampoco deberían despreciarla como algo moribundo o fatalmente corrupto. Que España no juega, ni de lejos, en la "Champions League" de la política o la economía mundiales me parece algo fuera de toda duda. Sin embargo, el mero hecho de que hoy en día pensemos que un país más democrático y abierto (en lugar de un país de Tejeros o de alternancias caciquiles) está a nuestro alcance ya constituye el gran logro de nuestros modestos 34 años de democracia. Al caracterizar a España como un "natural state" o "sistema extractivo" en su vertiente política, César Molinas obvia la dinámica española en las últimas décadas.

No soy tan iluso como para creer que todo el mundo compartirá este balance -moderadamente optimista- de la evolución política española, pero creo que pocos discutirán la idea de que las últimas tres décadas han supuesto un avance sin parangón que abre posibilidades impensables en los sistemas políticos que dominaron el país en los cinco siglos anteriores.

El "equilibrio doble" entre política y economía

El artículo de César Molinas tiene un último e importante sesgo: su teoría, diagnóstico y solución se centran únicamente en el aspecto político. Esto es una limitación muy seria para comprender la realidad de cualquier sociedad. Además, esto se presta a interpretaciones poco amables cuando, como señala Ignacio Escolar, descubrimos que el autor es un experto financiero con una amplia experiencia en el sector de la banca de inversión. Podría pensarse que el autor prefiere centrar la crítica y las reformas al aspecto puramente político para evitar reformas algo más dolorosas en su ámbito profesional.

El desarrollo político y económico son las dos caras de una misma moneda. El uno no existe sin el otro y su interacción ha reforzado (o, a lo peor, destruido) los órdenes sociales a lo largo de la historia. En palabras de NWW, existe un "doble equilibrio" (double balance) entre economía y política, es decir
"a correspondence between the distribution and organization of violence potential and political power on the one hand, and the distribution and organization of economic power on the other hand" (p. 20).
No podemos entender el poder y las instituciones políticas sin entender quién tiene el poder político económico. Del mismo modo, no podemos entender de dónde emana el poder económico si no entendemos la lógica que rige la esfera política. El uno lleva y sostiene al otro y viceversa.

No disponemos aún de una teoría completa y ampliamente aceptada sobre cómo interaccionan la esfera política y la económica en las sociedades desarrolladas y subdesarrolladas, pero no tener una respuesta segura no implica que no podamos descartar algunos enfoques parciales y falsos. Sesgar el análisis en favor de una sola dimensión (ya sea la política o la económica) da como resultado un fracaso tan estrepitosos como el de las privatizaciones a mansalva en los años 90 del siglo XX (Rusia, Argentina...) o los recientes intentos de implantación de la democracia en Irak o en Afganistán por parte de fuerzas externas. Lejos de traer desarrollo, paz y prosperidad, estos experimentos han creado poderosos grupos de interés o mafias que controlan los recursos de los países y las tensiones sociales se han acentuado hasta cobrar la forma de guerra civil en los casos afgano o iraquí. El problema ha sido que en todos estos ejemplos se ha buscado una reforma puramente económica o política que no ha funcionado al chocar frontalmente con la lógica que rige el funcionamiento de la otra esfera y de la sociedad en general.

Resumiendo, frente a nuestra ignorancia y la extrema complejidad de desentrañar la maraña institucional política y económica, los trabajos de NWW y de Acemoglu y Robinson ofrecen puntos de partida imprescindibles y  sugerentes. Pero las conclusiones y lecciones que podemos extraer distan mucho de ser las expresadas por César Molinas. Una reforma meramente política que olvide la otra cara de la moneda (la dimensión económica) nos lleva poco menos que a, como dicen los ingleses, representar Hamlet sin el príncipe. Ya no es simplemente que, en palabras de Molinas, "un sistema mayoritario no es bálsamo de Fierabrás que cure al instante cualquier herida". Si se descuidan los factores determinantes del desarrollo de un país, se descontextualiza la situación española y se olvida la  interacción entre la economía y la política, nuestro castizo bálsamo de Fierabrás queda reducido a un pretencioso pero inocuo remedio homeopático.


Thursday, September 6, 2012

En los orígenes del Imperio de la libertad

Tras dar muchas vueltas al tema del desarrollo de los Estados Unidos y de las relaciones entre los colonos británicos y los nativos que poblaban las tierras de norteamérica, en 1826 el jurista James Kent acabó por esgrimir el único argumento posible para describir e intentar justificar el proceso de "adquisición" de tierras:
"Each nation claimed the right to regulate for itself, in exclusion of all others, the relation which was to subsist between the discoverer and the Indians. That relation necessarily impaired, to a considerable degree, the rights of the original inhabitants, and an ascendency was asserted in consequence of the superior genius of the Europeans, founded on civilization and Christianity, and their superiority in the means and in the art of war. (...) The settlement of that part of America now composing the United States has been attended with as little violence and aggression, on the part of the whites (...) as is compatible with the fact of entry of a race of civilized men into the territory of savages".
Unas décadas más tarde, Theodore Roosevelt, quien sería presidente de los Estados Unidos entre 1901 y 1909, tampoco se andaba por las ramas:
" To recognize the Indian ownership of the limitless prairies and forests of this continent - that is, to consider the dozen squalid savages who hunted at long intervals over a territory of thousand square miles as owning it outright- necessarily implies a similar recognition of the claims of every white hunter, squatter, horsethief, or wandering cattle-man. (...) With the best of intentions, it was wholly impossible for any government to evolve order out of such chaos without resort to the ultimate arbitrator -the sword".

Thursday, July 5, 2012

4 de julio


El 4 de julio las calles de Washington se llenan de adornos e indumentarias inverosímiles representando la bandera de los Estados Unidos. La gente pasea orgullosa los colores del país y presume de la independencia y de la libertad ganadas hace más de dos siglos. Y sin embargo ese país que se declaró independiente el 4 de julio de 1776 contenía contradicciones fatales como la esclavitud en el sur que llevaría a una cruenta guerra civil menos de un siglo después. Y los respetables padres fundadores se hacían eco de la visión del momento y proclamaban que los partidos políticos eran facciosos y diabólicos. Y costó más de cinco años lograr que todos los estados firmasen un tratado constitutivo porque las peleas sobre las tierras eran constantes. Y ese tratado fue un desastre que obligó a redactar una nueva constitución menos de quince años después de la declaración de independencia. Y la constitución -todavía vigente- apenas fijó un marco legal para la federación: los estados, en permanente lucha con el gobierno federal y celosos de preservar su independencia y poder, fueron los que modelaron y sentaron las bases del desarrollo económico y político estadounidense durante el siglo XIX.

Los padres fundadores no podían lograr la implantación de una democracia igualitaria porque ni conocían el concepto ni sabían cómo conseguirlo. Dos siglos después tenemos una idea mucho más clara de la democracia que queremos pero seguimos sumidos en la más absoluta de las tinieblas en lo que respecta a los caminos que nos llevan a su implantación y consolidación. Más que fuegos artificiales o himnos con la mano en el corazón, el 4 de julio me evoca la complejidad y la belleza de eso que llamamos desarrollo.

Tuesday, June 12, 2012

Rata 2.0


El nuevo visitante recorre las páginas de los anuarios blandiendo su principal instrumento de trabajo: una diminuta máquina de fotografiar digital de resolución endiablada que fotografía varios cientos de páginas en cuestión de pocas horas. La máquina se recarga cada poco tiempo en un rincón de la sala y las fotos se descargan en el ordenador portátil que comparte mesa con los libros que ya han sido retratados y los que esperan para serlo. En ocasiones, los pies se escapan al ritmo de la música del diminuto I-pod que ameniza el tedio fotográfico. El venerable viejito que visita el archivo todos los lunes observa la escena desde un rincón. "¡Cómo ha cambiado la historia!".

Canción del día / Chanson du jour

Saturday, June 2, 2012

Más perspectivas

El siguiente gráfico, tomado de la última entrada del blog de Fatás-Mihov, muestra la evolución del PIB real (o sea, descontando el efecto de la variación de precios) en las economías española e inglesa desde el primer trimestre de 2008 tomando este trimestre como referencia (PIB en enero-marzo 2008 = 100)


El gráfico nos dice que en el primer trimestre de 2012 la riqueza de España se ha reducido en algo más de un 4% con respecto a 2008. Miremos ahora la evolución del PIB real de los Estados Unidos entre 1929 y 1933.

El PIB real estadounidense pasó de más de 800.000 millones de dólares en 1929 a unos 600.000 millones en 1933-34. Más de un 25% de la riqueza del país se evaporó en esos cuatro años.

El desempleo en los Estados Unidos durante la Gran Depresión alcanzó cotas similares a las españolas hoy en día, pero los anteriores datos desmienten que estemos frente a la peor crisis de la historia y mucho menos que nos estemos enfrentando a una crisis sin precedentes. El problema, claro está, es que esto sirve de poco consuelo para los que sufren una disminución de su riqueza o bienestar mucho mayor de lo que el grosero PIB real puede mostrar y que algunos aprovechen la coyuntura para minar los avances que se consolidaron tras la dura lección del 29.

Actualización: Krugman señala paralelos menos esperanzadores entre los 30 y nuestra crisis
Canción del día / Chanson du jour

Friday, June 1, 2012

Silver linings

El gráfico demuestra la brutalidad de la crisis del 29. Estados Unidos llegó a perder un 50% de su PIB nominal. A pesar de ello, al cabo de unos años el crecimiento se reanudó y del miedo y de los errores de la crisis surgió un paquete de medidas que a pesar de su caótico y a menudo contradictorio diseño influyó decisivamente el futuro político y económico de occidente. Fue el New Deal. Se me reprochará con justicia que en estos momentos la visión a medio-largo plazo del historiador económico es de poco consuelo para la gente que ve recortada la ayuda a la dependencia, a las que eliminan las becas que sostienen sus estudios, a las que recortan sus derechos laborales o les dinamitan sus ahorros de toda una vida... Pero en un periodo tan negro y tan necesitado de buenas noticias, me parece necesario lanzar un grito de esperanza para mostrar que la aparición de actores que nos ayuden a levantarnos y aplicar las lecciones de los cataclismos del pasado no está reñido con la experiencia histórica.

PD: Desde luego luego habrá quien añada, con parte de razón. que every silver lining has its cloud too...

Sunday, October 23, 2011

Experimentos en filosofía política

"La línea de separación entre los campesinos revolucionarios
y los conservadores no hay que buscarla en el nivel de vida
de unos y otros, sino en la ilusión de independencia que
proporciona la propiedad de la tierra"
A. Malefakis, Reforma agraria y revolución campesina en la España del siglo XX

"El que no quiera trabajar, que se quede sin comer"
Carta de San Pablo a los Tesalonicenses
Ya tuvimos oportunidad de comprobar en alguna otra ocasión que los inicios de los colonos americanos no fueron fáciles.
A la hora de enfrentarse al nuevo medio salvaje e inhóspito que les acogió en Virginia primero y Nueva Inglaterra después, los colonos tuvieron que sentar las bases del sistema político y económico por el que se regirían. Un desafío apasionante y una historia de desarrollo en toda regla sin lugar a dudas.
Los colonos de Nueva Inglaterra, imbuidos de un espíritu igualitario cuyos orígenes se remonta a la Grecia clásica instauraron inicialmente un sistema plenamente igualitario y comunitario: tanto la tierra como lo obtenido de ella eran repartidos de manera igualitaria entre los colonos. Todo el mundo tenía derecho a la misma porción de tierra y todo el mundo tenía derecho a la misma fracción del total producido por la comunidad. En 1623 el gobernador Bradford estaba desbordado por las quejas: la producción era baja y la gente tenía demasiadas dificultades para obtener el mínimo de subsistencia. Dado que estos hechos ocurrieron hace cuatro siglos, los hechos que relatamos están rodeados de una cierta oscuridad y falta de precisión en sus detalles, pero el economista rápidamente encuentra una explicación plausible a los problemas de los colonos de Nueva Inglaterra: ¿por qué -se preguntaría algún colono- debo trabajar duro si al final voy a tener derecho a la misma cantidad de producto que mis compañeros? Si esto solo pasa por la cabeza de un colono, las consecuencias del bajo esfuerzo no son graves. Si, como es probable que ocurra, todo el mundo acaba llegando a la misma conclusión, el resultado es un bajo esfuerzo generalizado y la catastrófica producción que Bradford se encontró en 1623.
El gobernador decidió reformar el sistema de trabajo de la tierra: los colonos seguían teniendo derecho a una parcela igual de la tierra, pero el producto que obtenían -menos los impuestos que debían ser pagados a la colonia- pertenecía a la familia que trabajaba la tierra. El aumento de la producción agrícola parece que fue sustancial y aplacó las quejas.
Una de las lecciones más importantes de este episodio no es en absoluto sorprendente para el economista: la gente responde a los incentivos. Lejos de ser una perogrullada, esta constatación ilustrada por el ejemplo americano sirve para demostrar cómo las teorías de la justicia deben de tener en cuenta los incentivos de las instituciones que consideran justas. Apelar a la conversión de las almas o confiar en una regeneración que elimine el egoísmo o el comportamiento interesado en nuestro mundo no es suficiente.
Lo que me parece bastante más desafortunada es la glosa que Hughes y Cain hacen a este episodio en su manual de historia económica americana. En una nota al pie de página se nos dice:
"Rawls would disapprove of the Pilgrim's solution; Nozick would approve of it".
El fracaso de los peregrinos al establecer un igualitarismo naif en la propiedad de la tierra y la distribución de su producto no supone en absoluto un revés para el liberalismo igualitario de Rawls porque el filósofo inglés era perfectamente consciente de la importancia de los incentivos. Rawls considera que una institución es justa cuando asegura un mismo nivel de libertades y de protección de derechos para todos y, al mismo tiempo, promueve la igualdad de oportunidades y la maximización del bienestar de los más desfavorecidos en la sociedad. El reparto igualitario inicialmente fijado por los peregrinos resultó en un bajo producto que seguramente daba menos a los peor situados en la sociedad que el reparto igualitario de la tierra con apropiación privada del producto. Rawls aprobaría gustosamente la reforma de Bradford. Además, si nos abstraemos de posibles diferencias en la habilidad y condición física de los peregrinos, el reparto igualitario de la tierra ya tiene un potente componente igualitario en asegurar una igualdad de oportunidades a los primeros integrantes de las colonias norteamericanas. En este sentido, no puedo resistirme a transcribir las palabras de Thomas Jefferson, uno de los padres fundadores de los Estados Unidos y presidente entre 1800 y 1808, en una carta dirigida a James Madison:
"Whenever there are in any country uncultivated lands and unemployed poor, it is clear that the laws of property have been so far extended as to violate natural right. The earth is given as a common stock for man to labor and live on. If for the encouragement of industry we allow it to be appropriated, we must take care that other employment be provided to those excluded from the appropriation. If we do not, the fundamental right to labor the earth returns to the unemployed. It is too soon yet in our country to say that every man who cannot find employment, but who can find uncultivated land, shall be at liberty to cultivate it, paying a moderate rent. But it is not too soon to provide by every possible means that as few as possible shall be without a little portion of land. The small landholders are the most precious part of a state".
Para aquellos que quieren ver en la historia de los Estados Unidos y de sus protagonistas un imperio y desarrollo constantes de las ideas libertarias à la Nozick (o à la Rothbard), este pasaje demuestra que Jefferson -enemigo número 1 de un gobierno central demasiado fuerte, hay que decirlo- defendía unos postulados muy similares a los de Thomas Paine y a los left-libertarians de Hillel Steiner hoy en día.

El ejemplo de Rawls, por otra parte, nos brinda una lección final: ser consciente de la importancia de los incentivos y de los comportamientos potencialmente egoístas o interesados no es un obstáculo para desarrollar una teoría de la justicia igualitaria y progresista. Es la condición necesaria para aumentar su coherencia y hacerla más robusta.

Sunday, September 25, 2011

El principio de las ventajas comparativas y el crecimiento económico: el sueño del economista

"[La] impenetrabilidad popular a los principios elementales de la economía es síntoma del fracaso didáctico de los economistas españoles. (...). Los economistas han sido malos profesores o malos divulgadores de las ideas económicas; o, también, por qué no decirlo, malos economistas".
Gabriel Tortella, El desarrollo de la España contemporánea

Una explicación teórica
Imaginemos un país compuesto de dos regiones: New York y Virginia (ya se puede imaginar de qué clases he sacado el ejemplo) y que cada región cuenta con un solo acre de tierra. Para simplificar aún más las cosas, imaginemos que solo pueden producirse dos bienes: trigo (wheat) y tabaco. Como este blog no es políticamente correcto, también imaginaremos que la producción de los dos bienes es necesaria: el trigo para comer y el tabaco para disfrutarlo en los momentos de ocio (decididamente esto es muy políticamente incorrecto). Dado que New York y Virginia difieren en la calidad del acre de tierra del que disponen y en el clima, sus posibilidades de producción son diferentes. La siguiente tabla muestra lo que Virginia o New York pueden producir si dedican el acre de tierra solo a uno de los dos productos que pueden producir:
La tabla nos dice que, si por ejemplo tomamos el ejemplo de New York, la región tiene la opción de producir 8 bushels de trigo en su acre de tierra o 1 barril de tabaco.
Podemos comprobar que Virginia tiene una ventaja absoluta en la producción de trigo y tabaco: su mejor tierra y/o clima le permite producir más trigo y más tabaco. ¿Significa esto que no hay posibilidades de establecer relaciones comerciales mutuamente beneficiosas para las dos regiones? Veremos que no.
Antes de demostrar cómo el principio de las ventajas comparativas y el comercio puede beneficiar a los regiones, me gustaría introducir un concepto del que ya hablamos en otra ocasión: el coste de oportunidad. Dado que Virginia puede producir 10 bushels de trigo o 5 barriles de tabaco en su acre de tierra, parece claro que por cada bushel de trigo que produce está renunciando a la producción de 1/2 barril de tabaco. Empleando la jerga económica: el coste de oportunidad de producir 1 bushel de trigo es 1/2 barril de tabaco. Del mismo modo, por cada barril de tabaco que Virginia produce el coste de oportunidad es 2 bushels de trigo. Siguiendo la misma lógica para New York, obtenemos la siguiente tabla con los costes de oportunidad para las dos regiones:
Ahora imaginemos que las dos regiones viven en autarquía y que dedican la mitad de su tierra a la producción de trigo y la otra mitad a la producción de tabaco. Basándonos en la primera tabla es fácil comprobar que la producción resultante para cada región será la siguiente:
Ahora imaginemos que cada región se especializa en el producto para el cual el coste de oportunidad es menor. O sea: Virginia se especializa en la producción de tabaco y New York en la de trigo. Para hacer los resultados más comparables, haremos que Virginia se limite a producir la misma cantidad de tabaco total que la economía autárquica era capaz de producri (3 barriles). Si Virginia produce 3 barriles de tabaco y el coste de oportunidad de producir un barril de tabaco en Virginia son 2 bushels de trigo, Virginia sufre un coste de oportunidad de 6 bushels de trigo (2x3) cuando produce los 3 barriles de tabaco. Dado que el acre de Virginia podía producir hasta 10 bushels de trigo, el hecho de dedicar una parte de la tierra a producir 3 barriles de tabaco (con su correspondiente coste de oportunidad de 6 bushels de trigo) quiere decir que el resto de la tierra puede producir hasta 4 bushels de trigo (10-6=4). Si New York se especializa totalmente en la producción de trigo, la producción total en la economía será:

El lector puede observar que la economía ahora produce la misma cantidad de tabaco pero más cantidad de trigo. Todo esto ocurre sin haber variado la cantidad de tierra disponible. Es el "milagro" del mercado y de las ventajas del comercio. La producción ahora es más eficiente porque cada región tiende a especializarse en la producción del bien en el que es más eficiente (en otras palabras, el bien para el que el coste de oportunidad es menor). Esta teoría básica en Economía fue enunciada por David Ricardo en sus Principios de Economía a principios del siglo XIX. El comercio para ser beneficioso no necesita ventajas absolutas sino comparativas: cada región se beneficia si produce el bien para el que tiene una ventaja comparativa (menor coste de oportunidad).
La teoría tienen la virtud de mostrar por qué el mercado puede contribuir a la eficiencia y al aumento del bienestar de la población. Nuestro ejemplo resume de manera muy sencilla el proceso que las colonias americanas siguieron en los siglos XVII y XVIII para sobreponerse a los difíciles comienzos. La producción según el principio de las ventajas comparativas también es responsable de parte del aumento de la producción en nuestras economías.

Una aplicación práctica en un Farmers Market de College Park en una mañana de domingo cualquiera
Hasta aquí la parte didáctica del economista que intenta demostrar las indiscutibles virtudes del mercado o del comercio a la hora de organizar la producción. Si llevamos la teoría al extremo, podríamos pensar que iniciativas como las de las AMAP en Francia son absurdas: ¿por qué limitarse a consumir productos locales si podría ser más eficiente consumir las frutas y verduras producidas allá donde los costes de oportunidad sean menores? Además restringirse a los productos de los alrededores podría suponer un empobrecimiento notable de la dieta dado que nada nos asegure que la tierra de nuestra comarca sea capaz de producir todos los nutrientes que necesitamos para nuestra dieta diaria. La crítica tiene algo de cierto y podría ser un corolario de la teoría que hemos explicado. Sin embargo no deberíamos olvidar que en ocasiones los alimentos que consumimos no internalizan todos los costes que implica traerlos desde Nueva Zelanda o producirlos con pesticidas que atacan la biodiversidad o envenenan las aguas. Son las famosas externalidades (negativas). Si se tuviesen en cuenta, quizá consumir local no sería tan irracional. Por otra parte, la mejora en las técnicas de cultivo permite extender la gama de productos que cada tierra puede producir. En el Farmers Market de College Park esta mañana he podido comprar col verde, manzanas, zanahorias, berenjenas, calabacín y peras cultivadas en los alrededores de mi pueblo. En el caso de los pomelos, tomates y brócoli ha habido que recurrir a otras partes del mercado estadounidense. Quizá este sea un compromiso intermedio interesante: consumir local en la medida de lo posible pero sin renunciar a ciertas de las ventajas que ofrece una división de la producción.
No olvidemos, sin embargo, que quizá unos precios perfectos (que reflejen todos los costes de transporte y todo lo que se quiera pero que no incluya subvenciones) quizá implicaría que todas nuestras frutas y verduras tendrían que venir de países en vías de desarrollo....

Monday, April 11, 2011

Desarrollo y violencia

"Development practitioners face the futility of trying to solve a problem without knowing its cause and to build state capacity in societies that regularly dismember their governments"
North, Wallis, Webb y Weingast (2007)
Costa de Marfil ofrece una medida extremadamente interesante de nuestra ignorancia y de cómo las buenas intenciones no bastan (e incluso pueden ser tremendamente contraproducentes) cuando tratamos asuntos tan complejos como la democracia o el desarrollo económico.
Hace algunas semanas, Canal Solidari se hizo eco de una campaña en la que se pedía a las compañías chocolateras que no apoyasen al régimen de Gbagbo. La idea era forzar a Gbagbo a aceptar su derrota en las últimas elecciones. Costa de Marfil es uno de los principales exportadores del mundo de chocolate y a las multinacionales chocolateras se les presupone una importante capacidad para presionar al gobierno costamarfileño. El boicot económico como solución.
Hoy, al calor de los hechos que se están desarrollando en el país durante estos días, Canal Solidari publica otro artículo en el que Cáritas y Manos Unidas denuncian los efectos devastadores que el bloqueo económico de la Unión Europea sobre Costa de Marfil está teniendo sobre la población del país. El boicot económico como catástrofe.
Desconcertante contradicción para el cooperante que, aturdido, intenta encontrar guías para actuar.
La paradoja se aclara un poco si entendemos que los países no desarrollados suelen regirse por una lógica distinta a la de los países desarrollados. Por desgracia, a menudo la alternativa no es entre corrupción o democracia, sino entre corrupción o guerra civil. La falta de apertura política o económica puede ser un mal menor si se le compara con el contrafactual más probable en muchos de los casos: la explosión de violencia, la anarquía y la quiebra del orden y del estado. Los regímenes de muchos países en vías de desarrollo se basan en la explotación de unas rentas económicas que aseguran un cierto equilibrio entre las élites dirigentes. Romper este equilibrio genera una situación de inestabilidad en la que el resultado más lógico es, como digo, la lucha abierta por establecer un nuevo equilibrio entre las nuevas élites dominantes emergentes.
No pretendo ser derrotista o cínico. En nuestro mundo hay países (por desgracia una minoría) que han logrado una transición efectiva a lo que podemos llamar un orden de acceso abierto caracterizado por un sistema político democrático y unas instituciones económicas eficientes y abiertas. Es el llamado Primer Mundo. El estudio de sus casos debe de constituir uno de los pasos más importantes para extraer las lecciones pertinentes sobre las relaciones entre economía, política y desarrollo porque, como digo, hay esperanza y debemos gritarlo bien alto. Pero el grito no debe caer en la estridencia ni en la precipitación y deberíamos ser conscientes de que requiere una dosis importante de prudencia y de modestia en los pasos que damos. Esto será así mientras sigamos en un estado en el que nuestra ignorancia supera en mucho a nuestras certezas. Seguimos, pues.

Canción del día / Chanson du jour
More Action! Less Tears! by body_song

Monday, February 21, 2011

Revolución, desarrollo y cambio institucional: el caso de los países árabes

Las revueltas en países árabes han despertado un cierto sentimiento de optimismo y esperanza entre la opinión pública occidental. El sentir general es que podríamos asistir a la instauración de regímenes más democráticos en varios países de África. Túnez y Egipto son, claro está, los ejemplos más claros de esto. Algunos también se preguntan por la posibilidad de que el movimiento se extienda a otros países. Sin ánimo de ser demasiado aguafiestas, las revoluciones populares que hemos vivido en los últimos días me llevan más bien a adoptar una actitud sumamente prudente al redescubrirme lo lejos que estamos de comprender los mecanismos que aseguran la estabilidad de la democracia y garantizan un cambio institucional sostenible y creíble.
Una de las características de los países en vías de desarrollo es el papel que las élites juegan a la hora de garantizar un orden que contenga las tensiones y la tendencia a una explosión de violencia entre facciones o grupos de interés. Esto no es algo característico de los países pobres: Max Weber ya nos mostró el rol que el Estado tiene a la hora de monopolizar la violencia legítima y, desde una óptica más general, los distintos órdenes sociales a lo largo de la historia pueden verse como distintos intentos de controlar la amenaza de violencia que subyace en todas las sociedades. Al fin y al cabo, sólo después de lograr un "equilibrio pacífico" la sociedad puede preocuparse de producir, establecer relaciones comerciales o desarrollar las organizaciones que darán forma a las instituciones políticas y económicas. África es un ejemplo magnífico de cómo una primera respuesta para controlar la violencia pasa por un sistema de privilegio económico y político que beneficia a los grupos con mayor poder militar. Estos privilegios llevan a la creación de unas rentas económicas y políticas que, a pesar de su ineficiencia, previenen la explosión de violencia al "comprar" la lealtad de las élites: éstas prefieren gozar de los privilegios obtenidos en lugar de enzarzarse en luchas y guerras civiles (o no...). Una vez más, cabe recordar que esta lógica no es exclusiva de los países pobres contemporáneos: la Europa de antes de 1800 responde a esta misma lógica y sólo a partir de 1800 podemos encontrar algunos países que empiezan a gozar de lo que actualmente conocemos como un sistema económico y político desarrollado (en otras palabras: democracia, libertad económica y Estado del bienestar).
El desafío consiste en entender los mecanismos que permiten pasar de la lógica de privilegio (o acceso limitado) a otro orden en el que democracia y libertad económica mantienen el equilibrio virtuoso en el que algunos países nos encontramos.
Esto lleva a varias conclusiones y preguntas que dejo deliberadamente abiertas porque no tengo una respuesta clara aunque espero estar avanzando modestamente con el tipo de clases, profesores e investigación que Maryland me brinda:
- Necesitamos una teoría del cambio institucional que seguramente necesitará integrar el rol de la ideología y de las creencias así como una teoría de las organizaciones que vaya más allá de los clásicos en la disciplina. Ya se han dado pasos en este sentido pero la formidable complejidad del tema exige tiempo para que el lento pero implacable proceso de acumulación y avance marginal del conocimiento nos dé progresivamente resultados algo más estructurados.
- Para comprender el proceso de desarrollo, debemos entender las interacciones entre política y economía. Tanto los órdenes de acceso limitado como los órdenes sociales abiertos de los países desarrollados se caracterizan por una interacción entre la esfera económica y política que mantienen el equilibrio en el que se encuentra la sociedad. Mi escepticismo (o preocupación) sobre las perspectivas de Túnez o Egipto se debe a la poca atención que se presta a la realidad económica de estos países: no basta con garantizar elecciones abiertas y democráticas. ¿Seguirán en pie los privilegios económicos que benefician a una pequeña (aunque poderosa) parte de la población?, ¿quién asegura la credibilidad del nuevo gobierno? De momento sólo parece haber un inquietante vacío de poder en el que el ejército es amo y señor de la situación y la eterna amenaza de lucha entre facciones parece más real que nunca.
- En mi opinión, estas preguntas, dudas e inquietudes confirman más si cabe el interés de la historia económica para ayudarnos a comprender y a avanzar en el debate. La experiencia de los first movers nos ofrece algunas pistas de los factores que pueden contribuir a un desarrollo político y económico sostenible y efectivo. En los siglos XVIII y XIX los Estados Unidos, Inglaterra y Francia fueron los primeros países que culminaron esta transición a regímenes abiertos. ¿Cómo lo lograron? España ofrece en el siglo XX otro ejemplo más que interesante con su transición en los años 70. Por desgracia, España también nos muestra que tener elecciones democráticas no es, ni mucho menos, una condición suficiente para garantizar el éxito y la sostenibilidad del proceso de desarrollo. De ningún modo podemos concebir el cambio social como un proceso teleológico que desemboca necesariamente en la apertura política y económica: la II República española es un ejemplo dramático de cómo las viejas lógicas económicas pueden suponer un obstáculo insalvable para un nuevo orden.
No perdamos la esperanza, pero tomemos nota de todo esto cuando nos enfrentemos a los fascinantes cambios que están ocurriendo en los países árabes.

Saturday, November 27, 2010

La petite histoire

Dediquemos un momento de este fin de semana de acción de gracias y de locura consumista (valga la redundancia) para, entre sombrereros locos y misteriosas fundaciones, rescatar un pequeño y olvidado episodio de la historia estadounidense.
1610. La corona inglesa da sus primeros pasos en la colonización de los territorios septentrionales del Nuevo Mundo. Tres navíos se disponen a reunirse con los 105 primeros colonos asentados en Chesapeake Bay y con los 800 que se sumaron a este contingente inicial en 1609. Lo que esta nueva expedición se encuentra no es lo esperado: en el puerto esperan 60 colonos al borde de la extenuación y de la desesperación. Llevan sus pertenencias con ellos y tienen la firme convicción de volverse a su Inglaterra natal. Son los últimos supervivientes de la población inicial. De carácter más aventurero que pragmático, los primeros colonos fueron víctimas de su obsesión por la búsqueda de tesoros y de la severidad de una tierra poco fértil y extremadamente difícil de limpiar de maleza y de otra vegetación que dificultaba enormemente el cultivo. 67 de los primeros 105 colonos murieron de enfermedad, inanición o accidente antes del primer año de asentamiento en la colonia. La dureza de la vida de los colonos también mermó rápidamente al segundo contingente llegado en 1609 hasta dejar a la población total en las sesenta almas que esperaban en el puerto en ese verano de 1610 para volver a su país.
Sigue un debate entre los recién llegados y los sesenta supervivientes. Los primeros tratan por todos los medios de convencer a los segundos de que vale la pena quedarse en esas tierras misteriosas y salvajes. El debate debió de ser largo y complicado. Al final, los colonos decidieron quedarse.
Nunca sabremos si -en caso de que los desanimados colonos hubiesen impuesto su punto de vista y toda la expedición hubiese regresado a Inglaterra- la corona habría intentado enviar nuevos contingentes en los años siguientes. Quizá habría sido así y la historia no habría sido demasiado diferente. Quizá el mensaje de los colonos de vuelta en Inglaterra hubiera sido tan desgarrador y disuasorio que James I hubiera optado por olvidarse un rato de esas tierras hostiles y despobladass y Norteamérica hubiera caído en manos de los españoles (que aún controlaban gran parte del Caribe y eran la potencia hegemónica en centroamércia y sudamérica) o de los holandeses. Puede que entonces el (ya decadente) imperio español hubiera ganado un inesperado impulso dando lugar a un nuevo y sorprendente equilibrio de fuerzas, o que el desarrollo de la economía británica se hubiese visto seriamente obstaculizado al limitarse la oferta de algodón americano para los hogares y fábricas inglesas... Pura especulación, ciertamente, pero me gusta pensar que ese debate entre 60 colonos y unos recién llegados tuvo un rol importante en el devenir de las colonias norteamericanas, de los Estados Unidos y, por ende, del mundo tal y como lo conocemos hoy en día. Quizá un pequeño ejemplo de la relevancia de las acciones de "aquellos que no pudieron depositar una sola gota de tinta en las páginas de la historia"...

Actualización (27 de noviembre de 2010): En un comentario de lectura imprescindible (el primero a esta entrada) Quinlan describe magistralmente lo que esta entrada pretendía transmitir.

Canción del día / Chanson du jour
Chapelier Fou - Les Métamorphoses Du Vide by Topete

Tuesday, November 23, 2010

Yo, profesor / Moi, prof

Hace algunas semanas que es oficial: tras una primera toma de contacto con el lado menos agradecido -aunque, en ocasiones, divertido- de la academia, tendré mi primera experiencia como profesor a partir del 3 de enero. Seré responsable de un curso intensivo sobre historia económica y crecimiento que se extenderá hasta el 21 de enero. Una excusa perfecta para aprovechar mi autonomía para preparar las clases y el programa y profundizar en algunas lecturas extremadamente interesantes sobre los contenidos del curso. Los primeros diez alumnos (sobre un máximo de 40 permitido) ya se han inscrito. No voy a negar que siento una mezcla de ilusión y de nervios...

Ça fait quelques semaines que c'est officiel: après un premier contact avec le côté le moins agréable -même si parfois rigolo- de l'académie, j'aurai ma première expérience comme professeur à partir du 3 janvier. Je serai en charge d'un cours intensif en histoire économique et croissance qui aura lieu jusqu'au 21 janvier. Ça sera une excuse parfaite pour profiter de l'autonomie que j'ai pour préparer le cours et rédiger le programme et approfondir dans quelques lectures extrêmement intéressantes en rapport avec les contenus du cours. Les premiers dix étudiants -sous un maximum permis de quarante- ce sont déjà inscrit. Je ne nierai pas que je sens un mélange assez fort d'illusion et de nerfs...

Canción del día / Chanson du jour:
Bouquet de nerfs by soundcloud_2

Monday, November 22, 2010

Asimilación de la barbarie (VI) - Celebración de la música / Assimilation de la barbarie (VI) - Célébration de la musique

Wallis me propuso algo aparentemente sencillo: ayudar a un historiador económico en la búsqueda de algunos datos en el archivo de Annapolis. Dada mi tendencia a olvidar la fundamental constraint (restricción fundamental)* en la vida, acepté sin dudarlo demasiado. Me parecía una buena manera de empezar a foguearme en las tareas propias del historiador económico.
Annapolis es la capital de Maryland y se encuentra a apenas 50 km de Washington. Trasponiendo esquemas europeos al país donde vivo, supuse que no habría problema en encontrar medio de transporte para ir. Craso error. No hay manera alguna de ir de Washington DC a Annapolis en transporte público: ni tren, ni autobús, ni nada (recuerdo que hablamos de la capital del país y la del estado donde vivo). Mi minusvalía fundamental fue revelada en toda su crudeza: sin conducir y sin coche, en este país no se es nadie.

*La fundamental constraint es la condición que establece que las actividades que llevamos a cabo deben ceñirse a un día con 24 horas y a una condición humana que recomienda dormir al menos siete horas y encontrar momentos para comer y para la socialización y otras actividades neceasarias para cualquier concepción medianamente razonable de la buena vida. Esta condición tiende a ser violada sistemáticamente por investigadores, doctorandos y otra fauna profesional en general.

Actualización (24 de noviembre de 2010): Esperanzadores datos sobre los estadounidenses y el coche.
***
Cuando un artista está en estado de gracia, incluso las versiones acústicas pueden resultar en algo profundamente emocionante e incluso mejor que las canciones originales (disponibles aquí y aquí).

Yann Tiersen | A Take Away Show #2 | Palestine | Amy from La Blogotheque on Vimeo.

Wallis m'a proposé une tâche qui avait l'air très simple: aider à un historien économique dans sa recherche de données aux archives d'Annapolis. Étant donné ma tendance à oublier la
fundamental constraint* de la vie, j'ai accepté sans trop hésiter. Il me semblait une bonne idée de gagner expérience dans l'un des métiers propres à l'historien économique.
Annapolis c'est la capitale de Maryland et elle se trouve à 50km de Washington. En transposant des schèmes européens au pays où je vis, j'ai supposé qu'il n'y aurait aucun problème pour trouver un transport en commun pour y aller. Erreur immense. Il n'y a aucun moyen d'aller de Washington DC à Annapolis en transport en commun: pas de train, pas de bus... rien! Je vous souviens que l'on parle de la capitale du pays et celle de l'était où j'habite... Mon handicap fondamental s'est révélé dans toute sa cruauté: sans conduire et sans voiture, il n'y a rien à faire dans ce pays.

*La fundamental constraint c'est la condition qui établit que les activités que l'on mène a bien et que l'on planifie doivent se borner à un jour qui n'a que 24 heures et à une condition humaine qui recommande dormir au moins sept heures par jour et trouver du temps pour manger, se socialiser et d'autres activités nécessaires dans n'importe quel conception raisonnable de la vie bonne. Cette condition a tendance à être violée systématiquement par les chercheurs, doctorants et d'autre faune professionnelle en général.

Actualisation (24 de novembre de 2010): Données pour l'espoir concernant les américains et la voiture.

***
Quand un artiste est en état de grâce, les versions acoustiques des chansons -voir vidéo ci-dessus- peuvent devenir émouvantes, voire supérieures aux morceaux originaux (que vous pouvez trouver ici et ici).

Tuesday, November 2, 2010

Read when grading for Econ311 (American Economic History Before the Civil War)

* QUESTION: "If the burdens of the Navigation Acts had been a primary cause of the Revolution, which region of the country should have been the most active proponent of Independence?”
ANSWER: "France".
* “… in order to become States, the western lands had to fulfill some requirements in terms of population per capita.”
* “Among the main reasons for an increase in fertility were advancements in medicine which helped increase mortality rate.”

*** Update: Deux élèves ont obtenu la qualification maximale. L'examen avait trois petites dissertations.

Canción del día / Chanson du jour
Arcade Fire - Rebellion by I-Heart-Music

Friday, June 4, 2010

How Institutions Matter? The Interplay of Economics and Politics as the Drivers of Development Outcome: Evidence from Nine Countries

La conferencia inaugural de este ciclo con título kilométrico ha corrido a cargo de John Wallis (mi guía académico-espiritual en el rumbo que ha tomado mi aventura en Maryland), Barry Weingast y Steven Webb. A falta de leer con calma Violence and Social Orders. A Conceptual Framework for Interpreting Recorded Human History -el libro que los dos primeros han escrito junto con Douglass North y cuyo marco teórico ha sido presentado hoy y será desarrollado mañana con estudios aplicados a nueve países- he salido de la conferencia con una intuición y una ilusión.
La intuición está relacionada con el rol y la utilidad de la historia en tanto que científico social. Frente a los que esbozan una media sonrisa o directamente desdeñan el papel del historiador o de la historia en la comprensión de los fenómenos sociales, Wallis ha aportado algunos comentarios muy valiosos al explicar su visión sobre la utilidad del libro y de su teoría principal en el proceso de desarrollo. Para John Wallis, muchos de los problemas actuales en los programas de desarrollo provienen de una comprensión errónea de la propia historia (americana, en este caso) que se ve extrapolada a los países en vías de desarrollo. De manera complementaria a esta idea, leo a Charles Tilly en su Coercion, Capital and European States que un conocimiento riguroso del proceso de formación de los estados europeos puede ser de gran ayuda a la hora de evitar la aplicación de ideas absurdas y erróneas sobre la formación de los estados en el Tercer Mundo y para mostrar las similitudes y diferencias que contribuyan a una mejor comprensión del proceso de formación, transformación y deformación que tiene lugar en las zonas más pobres de nuestro planeta. Los comentarios de Wallis y de Tilly inciden en una idea que me ronda la cabeza desde hace algún tiempo: sólo a través de un sólido conocimiento y entendimiento del pasado podemos intentar comprender el presente y sólo a través de la comprensión del presente podemos aspirar a movernos con un mínimo de sentido en las profundas tinieblas que inevitablemente envuelven toda prospección de nuestras sociedades.
La reflexión anterior me lleva directamente a una ilusión que se ha visto alimentada con la conferencia: tengo la sensación de que la Historia Económica puede revelarse como una elección muy acertada como principal campo de estudio para el doctorado. Tengo muchísimo que aprender de gente tan increíblemente erudita (y humilde) como John Wallis y las preguntas y la complejidad de los temas que se tratan plantean un reto tan abrumador como motivador e interesante. Acumulemos esperanza e ilusión para cuando lleguen los momentos de zozobra (que llegarán).

Epílogo (26 de agosto): Leyendo la introducción del manual de la asignatura en la que seré asistente este semestre (American Economic History, de Jonathan Hughes y Louis P. Cain) me encuentro con una cita que refleja perfectamente una de las ideas principales expresadas en la entrada: "If we want to preserve our present, or even to change the course of our future economic affairs, it is best that we understand why the present relationships came into existence" (p. xx). Reconfortante.

Canción del día/Chanson du jour

Thursday, March 4, 2010

La insoportable delicia de la ignorancia

Allá donde algunos ven simplemente un paso hacia la maximización de los ingresos futuros, yo creo que el doctorado es una etapa de la que disfrutamos algunos privilegiados para aumentar nuestra capacidad de comprensión del mundo que nos rodea. La tarea puede resultar tan estimulante como penosa.
La pasión de la denuncia marxista en ocasiones debe inclinarse ante la cruda evidencia empírica o el poderoso desafío planteado por el individualismo metodológico. El artículo más sofisticado en economía debe hacer frente a las inevitables críticas sobre tal o cual hipótesis o sobre la parcialidad de la visión que ofrece. Los requisitos técnicos de algún modelo pueden exigir una paciencia y una dedicación inmensos. El científico social debe enfrentarse a un complejo entramado de relaciones entre disciplinas, de luchas entre visiones y metodologías opuestas, requisitos técnicos cada vez más complejos e incluso resultados contradictorios o manipulados interesadamente. Todo ello obliga a ser extremadamente cauto y modesto en las pretensiones que uno asume.
Además de todo lo anterior, la amplitud de miras en el análisis a menudo parece reñida con la especialización que requiere la obtención de resultados elegantes y rigurosamente fundamentados. Comprender hasta qué punto nuestra percepción de la realidad reposa en una visión particular exige un punto de valor y de honestidad cuando esta visión debe enfrentarse a rivales que pueden estar sorprendentemente bien armados.
Me encuentro en un momento en que la enorme ignorancia que descubro en mí y la complejidad que acabo de esbozar me resultan muy estimulantes. Mis lecturas en Historia me abren un mundo nuevo en el que tengo todo por aprender. Las clases empíricas poco a poco van proporcionando una base cuantitativa un poco más sólida (algo fácil dada mi tradicional torpeza en el campo) y la sensación de estabilidad en Maryland ayuda a concentrarse un poco más en el desafío de aprender en lugar del desafío de "sobrevivir" en el programa. Los compañeros que me rodean me enseñan multitud de cosas y me recuerdan constantemente por qué nunca debo caer en la estupidez de la soberbia o de la autocomplacencia.
Por desgracia las cosas no siempre son tan fáciles: en ocasiones la complejidad y la dificultad a las que hay que hacer frente son una losa demasiado pesada y es difícil no dejarse abrumar por las circunstancias y el sentimiento de ignorancia total. Otras veces, el mero estrés de un programa de doctorado gestionado por algunos profesores excesivamente sádicos o inconscientes -y mis compañeros macroeconomistas en este momento saben bien de lo que hablo- convierte el trabajo en una carrera contrarreloj en la que es más bien imposible experimentar algo parecido al disfrute del aprendizaje. Quizá por todo ello he decidido escribir algo en este momento: no os merecéis que sólo dé señales de vida en el blog cuando soy un estudiante frustrado, agobiado o miedoso de sus innumerables lagunas. Quizá lo dicho también pueda ayudar a los compañeros que atraviesan alguna de esas etapas más oscuras al recordarles que también hay momentos en los que uno es capaz de vivir con ilusión nuestras inevitables limitaciones y que incluso estas limitaciones pueden constituir un estímulo para seguir en esta aventura en la que nos hemos embarcado para el resto de nuestras vidas. Ánimo.

Thursday, April 30, 2009

Yo, economista / Moi, économiste

El próximo viernes tendrá lugar el "field day". Algunos de los campos de estudio que debemos elegir para el año que viene serán presentados. La decisión sobre la rama de la Economía en la que queremos especializarnos (podemos escoger una, dos o incluso tres) no debe tomarse hasta el mes de Agosto, pero la inevitabilidad de tener que aclarar mis intereses se perfila cada vez más claramente. Economía Pública, Economía del Medio Ambiente, Economía del Comportamiento, Política Económica, Economía Institucional Comparada, Historia Económica... todos son posibles campos que suscitan un cierto interés en mí por una u otra razón. Quizá cuando un profesor me mire a los ojos y me pregunte lo que quiero ser sólo sea capaz de balbucear algo tan ridículo como "Economista...". Puede que también añada por lo bajo y en tono suficientemente imperceptible "...pero sin exagerar...".



Vendredi prochain le "field day" aura lieu. Certains des domaines d'étude que l'on doit choisir pour l'année prochaine seront présentés. La décision sur la branche de l'Économie où l'on veut travailler (l'on peut choisir une, deux voire trois) ne doit être prise qu'au mois d'août, mais le besoin de rendre plus clairs mes intérêts se profile de plus en plus nettement. Économie Publique, Économie de l'Environnement, Économie du Comportement, Politique Économique, Économie Institutionnelle Comparée, Histoire Économique... ce sont tous des domaines qui, pour une raison ou une autre, ont un certain intérêt pour moi. Peut-être, quand, en me regardant aux yeux, un professeur me demandera ce que je veux devenir, je ne serai capable que de balbutier une réponse ridicule du type "Économiste...". Il se peut aussi que j'ajouterai dans un ton suffisamment imperceptible "...mais pas trop, quand-même...".