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Thursday, September 13, 2012

Una (discutible) teoría de la clase política española: crítica del artículo de César Molinas

El artículo de César Molinas "Una teoría de la clase política española" publicado en El País el 9 de septiembre ha tenido un gran impacto. En el momento en el que escribo, ha sido mencionado directamente 21700 veces en Facebook y 11691 en Twitter. Los comentarios cubren todo el espectro imaginable. Mis amigos en las redes sociales suelen citarlo con aprobación mientras que @Pau_Dziga me comenta que sus contactos en Twitter han piado furiosamente contra las ideas del artículo.

La idea básica que Molinas defiende es que la descentralización administrativa y política que surgió de la Transición española propició la consolidación de una clase política rentista (Molinas la asimila a las élites extractivas de Acemoglu y Robinson) que evita cualquier atisbo de reforma de nuestro sistema económico y político y agrava las consecuencias de la crisis económica. El sistema electoral proporcional es otro de los factores que el autor señala como culpable en el sostenimiento y perpetuación de unos grupos políticos aislados y únicamente preocupados por aumentar las rentas que controlan.

El artículo es muy sugerente e intenta ofrecer una visión general y profunda de la realidad española. Sin embargo, creo que distorsiona aspectos esenciales para comprender el pasado, presente y futuro de España. Me centraré en tres puntos: las relaciones entre el sistema político y las instituciones políticas y económicas de un país, la afirmación de que la Transición generó una clase política extractiva y el énfasis únicamente en los factores políticos para explicar la situación española.

Sistemas electorales y desarrollo político

César Molinas recomienda el cambio del sistema electoral para implantar un sistema mayoritario del tipo  first-past-the-post. Según él,
No existe un sistema electoral perfecto -todos tienen ventajas e inconvenientes- pero, por todo lo expuesto hasta aquí, en España se tendría que cambiar de sistema con el objetivo de conseguir una clase política más funcional. Los sistemas mayoritarios producen cargos electos que responden ante sus electores, en vez de hacerlo de manera exclusiva ante sus dirigentes partidarios. Como consecuencia, las cúpulas de los partidos tienen menos poder que las que surgen de un sistema proporcional y la representatividad que dan de las urnas está menos mediatizada.
Aún manteniendo cierta prudencia, Molinas asegura que un sistema mayoritario mejorará la clase política española. El artículo no ofrece ningún tipo de explicación de los mecanismos por los que esto podría ocurrir. Como él mismo, reconoce, cada sistema electoral presenta ciertas ventajas e inconvenientes. En el caso de los sistemas proporcionales frente a los mayoritarios la disyuntiva es la de gobernabilidad frente a representatividad. Los sistemas mayoritarios favorecen la gobernabilidad porque es más sencillo hacerse con una mayoría en el Parlamento o en el Congreso (el candidato más votado en el distrito se lleva todos los escaños). El precio de la mayor gobernabilidad es la representatividad: el partido que se queda un sólo voto por debajo del ganador no obtiene ningún escaño. Las ventajas e inconvenientes del sistema proporcional son, lógicamente, simétricos: hay mayor representatitivad a costa de exacerbar los problemas de gobernabilidad.

La estabilidad, apertura o calidad del sistema político no presenta una correlación demasiado intuitiva o evidente con la existencia de un sistema mayoritario o proporcional. Francia o Estados Unidos tienen sistemas mayoritarios, mientras que Alemania utiliza un sistema proporcional. Los tres son países política y económicamente desarrollados y tienen una clase política mucho más madura y presumiblemente menos expuesta a los defectos que César Molinas achaca a la política española.

La historia también demuestra que los costes del sistema mayoritario pueden ser muy importantes en países con una democracia en vías de consolidación (o de creación).  Sin ir más lejos, la II República  fue el último régimen español que optó por un sistema mayoritario aunque en una versión más suave que la propugnada por Molinas: el ganador del distrito se llevaba 80% de los escaños y la segunda candidatura el 20%. Los problemas que se generaron son conocidos: las elecciones de 1931 forjaron una mayoría socialista-republicana que nunca fue del todo aceptada por la derecha y que muchos califican de poco representativa de la sociedad española. La posterior la victoria del centro-derecha en 1933 también fue magnificada por el sistema mayoritario y contribuyó a la radicalización y alejamiento de la vía parlamentaria de importantes grupos como el partido socialista.

La conclusión es que el sistema electoral es un predictor muy pobre del funcionamiento político de una sociedad. Debemos buscar otros elementos que nos ayuden a comprender otros factores más determinantes a la hora de influir a las instituciones políticas y económicas. Los dos siguientes puntos se centran en este aspecto.

La existencia de unas élites extractivas

Molinas es muy explícito en su utilización del concepto "élite extractiva" que Acemoglu y Robinson han puesto de moda. Citando el trabajo de estos dos monstruos de la economía y de la politología, se nos explica que
Una élite extractiva se caracteriza por "Tener un sistema de captura de rentas que permite, sin crear riqueza nueva, detraer rentas de la mayoría de la población en beneficio propio".
Para Molinas, el génesis de esta élite política española se sitúa en el sistema político salido de la Transición española (1975-1978). Las listas cerradas, la descentralización del sistema administrativo y de partidos y la proliferación de administraciones regionales son señalados directamente como responsables del anquilosamiento de los partidos políticos y de la inoperancia de nuestro sistema político para hacer frente a  la crisis. Para el autor, la descentralización de las Cajas de Ahorros (con la correspondiente facilidad para financiar negocios ruinosos para pagar lealtades políticas) y la perpetuación de estructuras caciquiles locales fueron algunos de los resultados de este "café para todos" autonómico y local.

El argumento tiene algo de cierto. El problema es que la manera en que César Molinas presenta los hechos haría pensar que la Transición fue el episodio clave en la creación de la clase política rentista española. Lejos de ser así, la existencia de "élites extractivas" es una constante en la historia de la humanidad y, más importante aún para lo que nos ocupa, en la historia de España. En su trabajo, Acemoglu y Robinson consideran que las instituciones extractivas son a la vez síntoma y causa del subdesarrollo. Esta idea es similar a los "natural states" que North, Wallis y Weingast  (NWW) describen en su Violence and Social Orders: a Conceptual Framework for Interpreting Recorded Human History. Según nos explican (p. 30),
"A natural state manages the problem of violence by forming a dominant coalition that limits access to valuable resources – land, labor, and capital – or access to and control of valuable activities – such as trade, worship, and education – to elite groups. The creation of rents through limiting access provides the glue that holds the coalition together, enabling elite groups to make credible commitments to one another to support the regime, perform their functions, and refrain from violence".
Es decir, el control de la violencia no se logra mediante un sistema político inclusivo o unos mercados  competitivos sino a través de un acuerdo entre élites políticas, económicas, religiosas y de diversa índole que "se reparten el pastel" ocupando el poder político y creando monopolios y otros medios creadores de rentas que sustentan su interés por la paz en lugar del conflicto. ¿Por qué "natural states"?
"The natural state is natural because, for most of the last ten thousand years, it has been virtually the only form of society larger than a fewhundred people that has been capable of securing physical order and managing violence".  (p. 31)
En efecto, la totalidad de las sociedades hasta finales del siglo XVIII o mediados del XIX respondían al esquema de los natural states de NWW. Incluso en nuestros días la mayoría de la población mundial vive en países donde las libertades políticas son reducidas (o simplemente inexistentes), el acceso a los mercados o  la formación de empresas depende de las conexiones que uno tenga con las élites dominantes y las leyes están en las antípodas de la impersonalidad..La historia de España no es una excepción: que el país ha estado tradicionalmente dominado por unas élites (políticas, financieras, militares, religiosas...) es algo que está fuera de toda discusión (piénsese, por citar ejemplos de nuestra historia contemporánea, en la Restauración, la dictadura de Primo de Rivera, el franquismo... la II República merece un capítulo aparte que va mucho allá del tema que nos ocupa). En cualquiera de estos periodos, podríamos aplicar la descripción que César Molinas utiliza para describir al sistema político de nuestros días:
"la clase política española se ha dedicado a colonizar ámbitos que no son propios de la política como, por ejemplo y sin ánimo de ser exhaustivo, el Tribunal Constitucional, el Consejo General del Poder Judicial, el Banco de España, (...), los reguladores sectoriales de energía y telecomunicaciones, la Comisión de la Competencia…"
El texto apunta que esta situación se agravó con el sistema político surgido de la Transición. Esto es una grave distorsión de la historia política y económica española dado que las relaciones de favor entre la política y la economía han sido una constante en la historia de España y, a pesar de ser claves para entender su subdesarrollo político y económico, no son algo nuevo surgido de (o agravado por) la Transición. Es cierto que nuestra democracia es imperfecta y presenta muchos residuos del natural state que éramos hace tan sólo cuarenta años, pero también es muy cierto que en las últimas décadas España ha desarrollado un control político del ejército, unos servicios públicos universales o una alternancia política en el poder que acerca al país a los sistemas inclusivos occidentales más avanzados de nuestros días (EEUU, Francia, Inglaterra, Alemania...).

Los avances de España en los últimos treinta años no quita que nuestra democracia no sufra de importantísimas imperfecciones: un país que se llama democrático no puede tener Dívares en su magistratura, no puede manipular a su antojo los consejos de administración de la televisión pública, no puede establecer relaciones incestuosas con cajas de ahorro para convertirlas en un cementerio de elefantes-amigos-políticos... Pero, con un poco de perspectiva, ¿acaso esperábamos que de la noche a la mañana un natural state (o sistema extractivo) de libro como era España se transformase en un ejemplo de democracia, transparencia y apertura? Arrastramos defectos forjados durante siglos. No conozco ningún país que haya sido capaz de revertir sosteniblemente sus instituciones políticas y económicas en tan sólo 34 años. Sería injusto pedirle lo mismo a España.

La crítica, el inconformismo y el debate (elementos imprescindibles en cualquier sociedad libre y abierta) no deberían olvidar o borrar de un plumazo los logros de nuestra joven democracia. Tampoco deberían despreciarla como algo moribundo o fatalmente corrupto. Que España no juega, ni de lejos, en la "Champions League" de la política o la economía mundiales me parece algo fuera de toda duda. Sin embargo, el mero hecho de que hoy en día pensemos que un país más democrático y abierto (en lugar de un país de Tejeros o de alternancias caciquiles) está a nuestro alcance ya constituye el gran logro de nuestros modestos 34 años de democracia. Al caracterizar a España como un "natural state" o "sistema extractivo" en su vertiente política, César Molinas obvia la dinámica española en las últimas décadas.

No soy tan iluso como para creer que todo el mundo compartirá este balance -moderadamente optimista- de la evolución política española, pero creo que pocos discutirán la idea de que las últimas tres décadas han supuesto un avance sin parangón que abre posibilidades impensables en los sistemas políticos que dominaron el país en los cinco siglos anteriores.

El "equilibrio doble" entre política y economía

El artículo de César Molinas tiene un último e importante sesgo: su teoría, diagnóstico y solución se centran únicamente en el aspecto político. Esto es una limitación muy seria para comprender la realidad de cualquier sociedad. Además, esto se presta a interpretaciones poco amables cuando, como señala Ignacio Escolar, descubrimos que el autor es un experto financiero con una amplia experiencia en el sector de la banca de inversión. Podría pensarse que el autor prefiere centrar la crítica y las reformas al aspecto puramente político para evitar reformas algo más dolorosas en su ámbito profesional.

El desarrollo político y económico son las dos caras de una misma moneda. El uno no existe sin el otro y su interacción ha reforzado (o, a lo peor, destruido) los órdenes sociales a lo largo de la historia. En palabras de NWW, existe un "doble equilibrio" (double balance) entre economía y política, es decir
"a correspondence between the distribution and organization of violence potential and political power on the one hand, and the distribution and organization of economic power on the other hand" (p. 20).
No podemos entender el poder y las instituciones políticas sin entender quién tiene el poder político económico. Del mismo modo, no podemos entender de dónde emana el poder económico si no entendemos la lógica que rige la esfera política. El uno lleva y sostiene al otro y viceversa.

No disponemos aún de una teoría completa y ampliamente aceptada sobre cómo interaccionan la esfera política y la económica en las sociedades desarrolladas y subdesarrolladas, pero no tener una respuesta segura no implica que no podamos descartar algunos enfoques parciales y falsos. Sesgar el análisis en favor de una sola dimensión (ya sea la política o la económica) da como resultado un fracaso tan estrepitosos como el de las privatizaciones a mansalva en los años 90 del siglo XX (Rusia, Argentina...) o los recientes intentos de implantación de la democracia en Irak o en Afganistán por parte de fuerzas externas. Lejos de traer desarrollo, paz y prosperidad, estos experimentos han creado poderosos grupos de interés o mafias que controlan los recursos de los países y las tensiones sociales se han acentuado hasta cobrar la forma de guerra civil en los casos afgano o iraquí. El problema ha sido que en todos estos ejemplos se ha buscado una reforma puramente económica o política que no ha funcionado al chocar frontalmente con la lógica que rige el funcionamiento de la otra esfera y de la sociedad en general.

Resumiendo, frente a nuestra ignorancia y la extrema complejidad de desentrañar la maraña institucional política y económica, los trabajos de NWW y de Acemoglu y Robinson ofrecen puntos de partida imprescindibles y  sugerentes. Pero las conclusiones y lecciones que podemos extraer distan mucho de ser las expresadas por César Molinas. Una reforma meramente política que olvide la otra cara de la moneda (la dimensión económica) nos lleva poco menos que a, como dicen los ingleses, representar Hamlet sin el príncipe. Ya no es simplemente que, en palabras de Molinas, "un sistema mayoritario no es bálsamo de Fierabrás que cure al instante cualquier herida". Si se descuidan los factores determinantes del desarrollo de un país, se descontextualiza la situación española y se olvida la  interacción entre la economía y la política, nuestro castizo bálsamo de Fierabrás queda reducido a un pretencioso pero inocuo remedio homeopático.


Wednesday, October 19, 2011

Skyline: Tiersen no sirve para cocinar

Amélie. Ya está. Juro que es la primera y última vez que la palabra aparecerá en el comentario sobre Skyline, el último disco de Yann Tiersen. Y no sólo porque el artista ya esté hasta las narices de la comparación y ya no sepa cómo decirlo, sino también porque estamos hablando del séptimo disco de estudio de Tiersen y sería ridículo centrarnos en un recopilatorio de hace diez años (me acabo de asustar al darme cuenta del tiempo que ha pasado desde el estreno de la película) en lugar de disfrutar de lo que se nos ofrece. Porque Skyline supone la confirmación de una evolución en la música de Tiersen que ya podía apreciarse en su disco anterior y en los directos que ha ofrecido en los últimos años.
"No es un libro para leer en el metro". Ese fue el comentario de un buen amigo del Colegio Mayor donde viví hace algunos años para definirme definir un libro. Con Skyline pasa lo mismo: no es música para oír a la ligera. No la pongan mientras cocinan o cuando reciban invitados en casa. Ni apetece ni está hecha para eso: uno tiene la impresión de que es música que nos exige un mínimo de atención, que invita a la mirada circunspecta y que exhorta a hacer algo (que aún no sé si se trata simplemente de dar saltos o de iniciar una revolución cuyo alcance y objetivo aún debe precisarse y consensuarse).
Skyline supone, como decía al principio, la continuación del camino marcado por Dust Lane. Sigue y se intensifica el guitarrero, los arreglos electrónicos que lo envuelven todo y los coros y saturaciones varias. El resultado es algo contundente en canciones como Another shore y en otras con aire de western apocalíptico como Forgive me.
Los temas más vocales muestran la versatilidad de Tiersen: se nos brinda desde la progresión tranquila y misteriosa de Monuments ("all monuments of men, they're sinking in vain": no lo pillo del todo pero suena grave) hasta la oscuridad de Hesitation Wound (en mi opinión la canción más fallida) pasando por el viaje psicotrópico y altamente desconcertante de I'm gonna live anyhow. Tiersen no pierde la oportunidad de invitarnos de nuevo a "descendre dans la ville, marchant" con el sugerente The Gutter. Sin apenas poder recuperarnos de las ganas de ocupar algún edificio significativo, el disco alcanza uno de sus mejores momentos al arrojarnos al delicioso caos de Exit 25 Block 20.
Ya en la recta final, The trial aparece como una canción interesante. Los seguidores de Tiersen pudieron tener un contacto inicial con la base instrumental de la canción en The Best of Times, de Sage Francis, donde el hip-hopero (?) recita sobre la base instrumental que Tiersen le mandó hace más de un año. La diferencia entre la canción de Francis y el resultado final de Tiersen es un buen ejemplo del método de trabajo del bretón: a la claridad y transparencia de los xilófonos y carillones iniciales, pronto se le suma progresivamente (o quizá no tanto) un coro y un denso tejido electrónico que no abandonan la canción hasta el final. Vanishing Point pone un digno -aunque abrupto- punto y final al disco.
Podría decirse que, al margen de las referencias al camino marcado por Dust Lane, en Skyline Tiersen se ha acercado un poco más al estilo que muestra en sus directos. Los arreglos de cuerdas han perdido protagonismo en favor de los sintetizadores, los coros y las guitarras. Se pierde con ello una de las principales gracias de sus directos: encontrar reconstrucciones imposibles de sus canciones. Por otra parte, me parece que las piezas más netamente vocales de Skyline son mucho más irregulares que las instrumentales.
Puede que, resumiendo, Skyline sea mucho más desigual (y tal vez menos fresco y sorprendente) que Dust Lane. El resultado, sin embargo, sigue siendo altamente recomendable y confirma que nuestro pequeño bretón aún tiene mucho que decir en su constante evolución y reinvención de sí mismo. La duda, claro está, es saber si podrá convencer del interés de esto al ejército de nostálgicos de Amé... oh... vaya...

Actualización (25-10-2011): Un artículo de Dots & Dashes nos confirma que el propio Tiersen está de acuerdo con la conclusión que se sugiere en la entrada y que Pau Dziga y un lector anónimo afirman bastante más explícitamente en los comentarios de abajo: "Yet despite its miscellaneous moments of beauty, Tiersen confesses to currently favouring his last LP, Dust Lane".

Sunday, April 17, 2011

¿Por qué los peces? / Pourquoi les poissons?

Hoy simplemente inserto una canción de una peliculita muy recomendable. Que cada cual saque sus conclusiones o simplemente haga aflorar sus sentimientos, que para eso está la música.



Aujourd'hui je n'insère qu'une chanson d'un petit film très recommandable. Chacun peut en tirer ses conclusions ou, tout simplement, faire ressortir ses sentiments. En fin de compte c'est pour cela que la musique est faite.

Tuesday, April 5, 2011

L'allocation universelle (Vanderborght et Van Parijs)

Le petit bouquin L'allocation universelle de Yannick Vanderborght et Phillipe Van Parijs a connu un succès énorme qui a épuisé la première édition. En faisant un geste remarquable, La Découverte permet maintenant de télécharger gratuitement une version digitale du livre (cliquez ici).
J'apprécie particulièrement cet ouvrage car il a été la base de mon mémoire de master pendant ma deuxième année sur Nantes et il m'a permis de mieux comprendre une idée cruciale pour mieux définir mon discours économique, social et politique.
Bonne lecture!


Nota: Existe traducción española del libro en Paidós. Por desgracia no es posible acceder a copias electrónicas gratuitas (al menos por las vías que hacen feliz a Sinde y compañía, claro).

Saturday, January 8, 2011

Ecología política, alienación y falsas necesidades

Mientras leo Philosophie de l'écologie politique de Eva Sas me reafirmo en mis afinidades e identifico más claramente mis fuentes de dudas y de crítica.
Me siento plenamente identificado con los problemas ecológicos que nos acucian y que constituyen el punto de partida de la teoría. También comparto la idea de que la ecología no puede enfocarse desde una perspectiva únicamente medioambiental bajo riesgo de caer en algo vacío, inconsistente o abierto a derivas antidemocráticas (ecofascistas, Illich dixit). La ecología debe insertarse en el seno de una teoría político-filosófica que, de manera bastante natural, nos lleva a situar a la autonomía del individuo en el centro del debate. También me reafirmo en que este protagonismo de la autonomía y de la libertad real de las personas obliga a potenciar la esfera de las actividades autónomas como alternativa a las dos dimensiones a las que tradicionalmente se ha reducido la discusión: estado y mercado. Esta preocupación por la autonomía creo que proporciona un fundamento sólido para medidas como la renta básica que, si bien tal vez no pueden ser un objetivo inmediato, deben constituir una importante guía para nuestros esfuerzos y luchas en el terreno de las políticas económicas y sociales.
No puedo sin embargo reprimir un sentimiento de preocupación o incomodidad cuando me reencuentro con la crítica del capitalismo y del mercado basado en la creación de falsas necesidades y en la alienación del individuo.
"L'écologie politique inscrit ainsi sa vision de l'homme dans la lignée de la pensée 68: l'être humain ne peut être réduit à un producteur-consommateur, il est d'abord un être unique doué de désirs et de créativité. Il faut donc le libérer des contraintes qu'il se crée sans en avoir conscience, pour qu'il puisse se consacrer aux autres dimensions de son être. Il faut également qu'il se libére de ses faux besoins, sans cesse renouvelés, auxquels il consacre une partie significative de son temps éveillé" (p. 48, el subrayado es mío).
Vemos que en esta cita la autonomía del individuo se defiende en contraposición a la alienación y la creación de falsas necesidades.
La ecología política tiene futuro en la medida en que sea capaz de presentar convincentemente sus ideas y las políticas que de ellas se derivan. Mi experiencia me sugiere que los argumentos esbozados en la cita provocan una lógica desconfianza entre el público no convencido. Adoptar una posición "mesiánica" (libérate de la alienación que sufres) o sugerir que el individuo es víctima inconsciente de oscuras fuerzas manipuladoras (tus necesidades son creadas) genera una reacción de rechazo instintivo en el interlocutor. Y esto me parece muy comprensible, por cierto. Mi preocupación, además, va más allá de las reacciones instintivas o de orden puramente pragmático a la hora de exponer las ideas y aumentar sus posibilidades de ser aceptadas. Aunque siento simpatía por la tesis de las necesidades creadas (ya presente en la obra de economistas por los que siento gran cariño como, por ejemplo, Galbraith), reconozco que réplicas como las de Hayek nos obligan a ser cautos en este punto y a no depender más de la cuenta de este argumento. Quizá haya mucha tela que cortar allí donde una parte de la izquierda da por sentado la validez del adjetivo "falso" o "artificial" para denigrar el estatus de las necesidades o preferencias de las personas.
Debo decir que la intuición principal que subyace en estos conceptos me parece correcta -el modelo de crecimiento y acumulación material ilimitados de nuestras sociedades "desarrolladas" no es ni sostenible, ni aceptable, ni justo- pero creo que es importante basar la crítica y las alternativas en argumentos distintos y seguramente más consistentes. La crítica existencialista de Arnsperger -mostrando el sinsentido de basarnos en la satisfacción de unas necesidades y deseos materiales infinitos e incapaces de acabar con nuestras angustias- pueden suponer un buen punto de partida. Hacer posible el desarrollo de actividades autónomas menos intensivas en recursos naturales, puede ser otra interesante pista para proseguir nuestro camino de manera abierta y respetuosa con la infinita gama de opciones de realización personal.
Al fin y al cabo, la ecología política me parece demasiado sugerente, estimulante y prometedora como para dejarme intimidar más de la cuenta por mis dudas y reticencias ante tal o cual detalle en su argumentación. Continuons, alors.

Canción del día / Chanson du jour
Chinese Man - More by Topete

Wednesday, May 5, 2010

Qu'est-ce que le libéralisme?

Ça fait longtemps que je veux écrire un billet sur le "libéralisme". Il me semble un concept extrêmement riche et complexe qui souvent est employé de manière un peu floue (voire contradictoire) dans les débats. Le nouveau livre de Catherine Audard, Qu'est-ce que le libéralisme? Ethique, politique, société semble une lecture très recommandable pour faire face aux questions, doutes et intuitions que j'ai sur le sujet. Tant que j'essaie de trouver le temps de rédiger ce billet que j'ai déjà différé pendant trop longtemps (et, plus important encore, le temps d'acheter et de lire le livre d'Audard) la lecture du compte rendu apparu à la Vie des Idées me semble absolument indispensable pour ceux qui, comme moi, sont intéressés à cette question. Profitez!


Canción del día/Chanson du jour

Thursday, September 3, 2009

Gorz

La lectura de Métamorphoses du travail. Critique de la raison économique del siempre estimulante André Gorz me recuerda algunas viejas preguntas e inquietudes que siempre tuve y me ayuda a aclarar algunos aspectos que expuse de manera más bien confusa en el pasado. Intentaré ser breve esbozando tan "sólo" dos aspectos dado no he acabado el libro y no me siento preparado para hacer un resumen del complejo pensamiento del autor:

1. ¿Hasta qué punto la naturaleza humana es inmutable o está modelada por el marco institucional en el que vivimos?. Apoyándose en La ética protestante y el espíritu del capitalismo de Webber, Gorz nos ofrece el siguiente ejemplo:
  • "El hombre que recibía, por ejemplo, 1 marco por segar 1 "arpent" [medida equivalente a 60 metros], segaba 2,5 "arpents" y ganaba 2,5 marcos [por jornada]. Cuando la remuneración pasó a 1,25 marcos por "arpent", no segaba 3 "arpents" como cabría esperar, y como podría haberse hecho sin demasiados problemas, para ganar 3,75 marcos, sino que solamente segaba 2 "arpents" para ganar sus 2,5 marcos habituales. La ganancia suplementaria le atraía menos que la reducción de su trabajo. El hombre no se preguntaba: ¿cuánto puedo ganar en una jornada si proporciono el máximo trabajo posible? sino: ¿cuánto debo trabajar para ganar los 2,5 marcos que he ganado hasta ahora y que cubren mis necesidades corrientes?"
Dicho de otro modo, las hipótesis que se dan por descontadas o por "obvias" en los manuales de Economía (el, por ejemplo, archiconocido "non-satiation" o "cuanto más, mejor") puede que no siempre haya sido algo tan obvio en el comportamiento de las personas en algunos aspectos de gran importancia para el análisis económico. El adoptar una cierta perspectiva histórica nos permite no dar por inamovibles lo que no son sino características de nuestro sistema actual: el capitalismo. Una vez descubrimos que estos elementos no son sagrados ni inmutables, es posible pensar en nuevas instituciones que abran paso a nuevas utopías (entendiendo "utopía" en el sentido descrito por Gorz: "la visión del futuro sobre la que una civlización ajusta sus proyectos, funda sus objetivos ideales y sus esperanzas").

2. En cierta ocasión un amigo me hizo una pregunta a la que no supe contestar demasiado bien: ¿Qué puede aportar el marxismo hoy en día? Sigo sin poder contestar demasiado bien (no se puede contestar una pregunta cuando no se domina el tema sobre el que ésta trata), pero los escritos de Gorz -pese a su postura crítica con respecto a la teoría de Marx- me han recordado y aclarado algunos aspectos que me han hecho interesarme por la teoría marxiana, esa gran desconocida para el estudiante de Economía hoy en día (entre los que yo me cuento):
  • La búsqueda de la emancipación y del pleno desarrollo personal como objetivo último de las teorías filosóficas de corte marxista. Marx concebía la sociedad comunista como la culminación del desarrollo de las fuerzas productivas. La sociedad comunista es aquella que se rige según el criterio distributivo "De cada cual según sus habilidades, a cada cual según sus necesidades". Esta sociedad es concebida como aquella capaz de hacer verdaderamente libres y autónomos a los hombres frente a la alienación de la sociedad industrial. En una época en la que el concepto de "libertad" a veces parece el monopolio de una corriente filosófica opuesta al marxismo, es bueno recordar que la libertad siempre se ha erigido en uno de los referentes de la izquierda (no necesariamente marxista, por descontado).
  • Por definición, el marxismo supone una actitud inconformista con la realidad existente. Se exige un análisis y una crítica de las instituciones y de los objetivos de nuestras sociedades capitalistas y la elaboración de alternativas que puedan resultar creíbles y más atractivas (sabiendo que ello puede exigir la huida de la estricta teleología marxiana). En este sentido, uno de los objetivos más apasionantes desde mi punto de vista es la asimilación crítica de la obra de Marx para quedarnos con los elementos que verdaderamente merercen la pena y desechar aquellos que resultan obsoletos, inadecuados o, simplemente, inaceptables. Ése es el objetivo de otro libro que espero leer cuando el doctorado me lo permita: Marxism recycled. ¿El autor? Van Parijs... claro...

La lecture toujours stimulante de Métamorphoses du travail. Critique de la raison économique d'André Gorz me fait revenir à l'esprit quelques vieilles questions et inquiétudes que j'ai toujours eu et me permet aussi de faire le point sur certains aspects que j'ai exposé de manière plutôt confuse dans le passé. J'essayerai d'être bref en ébauchant "tout simplement" deux aspects étant donné que je n'ai pas encore fini le livre et je ne me sens pas du tout capable de rédiger un résumé de la pensée -toujours complexe- de l'auteur:

1. Dans quelle mesure la nature humaine est immuable ou est modelée par le marc institutionnel dans lequel l'on vit? En s'appuyant sur L'éthique protestante et l'esprit du capitalisme de Webber, Gorz nous offre l'exemple suivant:
  • "L'homme qui recevait, par exemple, 1 mark pour faucher 1 arpent, fauchait 2,5 arpents et gagnait 2.5 marks [dans sa journée]. Lorsque la rémunération passait à 1,25 mark par arpent, il ne fauchati pas trois arpents comme on l'avait escompté, et comme il aurait pu le faire aisément, pour gagner 3,75 marks, mais seulement, 2 arpents de manière à gagner ses 2,5 marks habituels. Le gain supplémentaire l'attirait moins que la réduction de son travail. Il ne se demandait pas: combien puis-je gagner en une journée si je fournis le plus de travail possible? mais: combien dois-je travailler pour gagner les 2,5 marks que j'ai touchés jusqu'à présent et qui couvrent mes besoins courants?"
Autrement dit, il se peut que les hypothèses qui sont considérées "évidentes" dans les manuels d'Économie (le, par example, très connu principe de "non-satiation" ou "plus c'est toujours mieux") n'ont pas toujours été tellement évidentes pour décrire le comportement des personnes dans tel ou tel aspect revêtant une grande importance pour l'analyse économique. L'adoption d'une certaine perspective historique nous permet de ne pas prendre pour immuable ce qui n'est que des caractéristiques de notre système actuel: le capitalisme. Une fois l'on découvre que ces éléments ne sont ni sacrés ni immuables, il est possible de penser à des nouvelles institutions qui nous ouvrent des nouvelles utopies ("utopie" dans le sens décrit par Gorz: "la vision du futur sur laquelle une civilisation règle ses projets, fonde ses buts idéaux et ses espérances").

2. Il y a quelques mois, un ami m'a posé une question à laquelle je n'ai pas été capable de bien répondre: Quel est l'intérêt du marxisme dans nos jours? Je continue sans pouvoir bien répondre à cette question (on ne peut bien répondre à une question quand l'on ne connaît bien le sujet dont elle parle), mais les écrits de Gorz -malgré sa posture critique vis-à-vis la théorie de Marx- m'ont fait venir à l'esprit et ont éclairci certains des aspects qui m'ont amené à m'intéresser par la théorie marxienne, cette grande inconnue pour l'étudiant d'Économie de nous jours (parmi lesquels j'y suis):
  • La recherche de l'émancipation et du plein épanouissement personnel comme but ultime de la théorie philosophique marxienne. Marx concevait la société communiste comme la culmination du développement des forces productives. La société communiste c'est celle régie par le principe distributif "de chacun selon ses capacités, à chacun selon ses besoins". Cette société est conçue comme celle capable de faire vraiment libres et autonomes aux hommes face l'aliénation de la société industrielle. Dans une époque où le concept de liberté semble parfois être le monopole d'un courant philosophique à l'opposé du marxisme, il est pertinent de souligner que la liberté s'est toujours érigé comme l'un des référents de la gauche (pas nécessairement marxiste, bien évidemment).
  • Par définition, le marxisme implique une attitude non conformiste avec notre réalité. Il exige une analyse et une critique des institutions et des buts de nos sociétés capitalistes ainsi que l'élaboration d'alternatives qui puissent être crédibles et attirantes (en étant conscients que cela peut exiger la fuite du strict carcan téléologique marxien). Dans ce sens, l'assimilation critique de l'oeuvre de Marx pour retenir les éléments vraiment valables et éliminer ceux qui nous apparaissent comme obsolètes, inadéquats ou inacceptables tout court devient l'un des buts les plus passionnants à mes yeux. Ça c'est précisément le but d'un autre livre que j'espère lire quand le doctorat le permettra: Marxism recycled. L'auteur? Van Parijs, bien sûr...
Canción del día / Chanson du jour