* Me repatean los argumentos del tipo "Esta revelación es un ataque a la comunidad internacional" o ""No hay nada loable en poner en peligro las vidas de la gente, ni en poner en riesgo las decisiones pacíficas de las que depende nuestro Gobierno" que tan claramente ha expuesto Hillary Clinton. Lo aberrante e indigno en todo esto es que "nuestra comunidad internacional" o las vidas de cierta gente reposen sobre tanta basura, intereses obscenos o hipocresías diplomáticas como las que se desprenden de los documentos desclasificados por Wikileaks. No hay nada de inevitable en todo esto. Los argumentos de Clinton -y de tantos otros- son un intento burdo y descarado de no abordar las cuestiones fundamentales que Wikileaks pone sobre el tapete y que afectan directamente al tipo de democracia y de mundo que queremos.
* La sobredosis de información provoca en mí (y sospecho que en
* Puede que en los próximos meses y años asistamos a la aparición de los estudios, libros y artículos más interesantes para entender y comprender lo que contiene el cablegate. De momento debemos contentarnos con un procesamiento y divulgación cortoplacista, superficial y sensacionalista que pone sobre la mesa las miserias y ambigüedades de nuestros mass media tradicionales. ¿Es posible una exégesis futura más independiente, completa o fiable tal y como se sugería en la apertura de este punto? Tal vez. La imposibilidad de confiar en Robinson Crusoe obliga a un esfuerzo colectivo sin precedentes. ¿Trabajo para multitud de grupos de investigación? Sin duda. Pero también una gran oportunidad para todas aquellas redes o asociaciones de ciudadanos que intentan demostrarme que mi escepticismo economicista sobre la acción colectiva puede ser un inmenso error.
