Tal como en la duda clásica acerca de qué apareció primero, si el huevo o la gallina, tampoco se puede distinguir siempre si la demanda precedió a la oferta o si, por el contrario, fue la oferta la que puso en movimiento la demanda".
J. Saramago, Las intermitencias de la muerte.
El caso es que aún me quedan algunas preguntas o dudas sobre el libro electrónico que es, al fin y al cabo, la única razón por la que contemplaría compararme un cacharro electrónico (mi recalcitrante conservadurismo electrónico hace que me siga negando a estar conectado al mail 17 horas al día). Enumero esas dudas con la esperanza de que algún magnánimo lector se digne a echar una mano:
* ¿Los formatos de los libros electrónicos son fácilmente compatibles o accesibles? Compruebo que el Kindle y el I-pad leen PDFs, así que creo que eso responde casi completamente la pregunta. Pero entonces la siguiente pregunta sería en qué medida es posible encontrar versiones electrónicas de los libros que me interesan. De entre los tres primeros libros que veo en una primera ojeada sobre el caos de mi escritorio (The Spanish Civil War, de Preston; República y Guerra Civil, de Casanova; y The Breakdown of democratic regimes: Europe, de Linz y Stepan) ninguno está en formato Kindle. Eso sí: Amazon me invita amablemente a solicitar al editor que estaría interesado en tener la versión electrónica...
* La maquinaria publicitaria de Amazon nos ha bombardeado con sus increíbles precios para la tableta cuando se compara con el I-Pad, pero... ¿hasta qué punto el precio del libro electrónico justifica la versión inicial en la tableta... especialmente si existe la posibilidad de comprar el libro de segunda mano...?
* Últimamente he adquirido la costumbre de usar banderillas de colores para marcar ideas primarias, secundarias, referencias, dudas, cuadros y gráficos interesantes... los libros acaban aseteados de marcas arcoiris tal y como podéis ver, pero facilita mucho la localización de los puntos más interesantes del libro:
¿Alguna contrapartida interesante del libro electrónico para rayar los márgenes como a mí me gusta y marcar las ideas principales?
Me parece fuera de toda duda que el libro electrónico podría tener cosas geniales como evitar que casi la mitad de mi maleta en los vuelos transoceánicos esté ocupada por voluminosos y pesados libros. Quizá el libro electrónico también aporte ventajas como la búsqueda de palabras o el ahorro de papel (¿es realmente esto una ventaja cuando hay mercado de segunda mano, bibliotecas públicas y la pérfida obsolescencia programada y la fabricación de las tabletas también deberían tenerse en cuenta a la hora de comparar el impacto ecológico de los dos productos?). De momento, y a la espera de que la gente aporte respuestas convincentes a las anteriores preguntas y logren que la balanza se decante claramente del lado de lo electrónico, me proclamo miembro de una pequeña aldea poblada de irreductibles y anacrónicos papelófilos que resisten todavía -¿y siempre?- al invasor electrónico.

