Saturday, March 19, 2011

Prometheus in Maryland

Lejos del optimismo prometeano, prefiero recordar al personaje como el condenado que ha sido para el resto de la eternidad.
El corrector toma una nueva copia de la montaña de exámenes y su volumen lo desafía, prácticamente intacto. Observa como se ríe en su cara, insultante y orgullosa. Incluso cuando su lenta erosión logre acabar con ella, la gloria del extenuado será efímera: la montaña volverá a apilarse mecánicamente para empezar con la siguiente pregunta. Se regenerará para que esos nuevos buitres en forma de letras y mensajes confusos sigan picoteando la resistencia mental del corrector. Menos mal que la elegante mitología griega no puede hacer nada contra el pragmático refranero castellano y no sabe que en realidad no hay mal que cien años dure. Sigue.

Loin de l'optimiste prométheen, je préfère me souvenir de cette figure comme le condamné qu'il a été pour l'éternité.
Le correcteur prit une nouvelle copie de la montagne d'examens et son volume lui défi, presque intact. Il observe comme elle se fout de sa gueule, insultante et orgueilleuse. Même quand son érosion lente parviendra à finir avec elle, la gloire de l'épuisé sera éphémère: la montagne se formera à nouveau mécaniquement pour recommencer avec la question suivante. Elle se régénèrera pour que ces vautours aux allures de lettres et messages confus continuent à picorer la résistance mentale du correcteur. Heureusement la mythologie grecque, tellement élégante ne peut rien faire contre la sagesse des dictons castillans: "no hay mal que cien años dure". Il continue.

Canción del día / Chanson du jour

Sunday, March 13, 2011

Elogio del invento

"En ese horror no hay neurosis ni complejos"
J. Cortázar

Suele ocurrir en territorio enemigo, cuando uno está lejos de la comodidad y de la familiaridad hogareña. Todo empieza con el bloqueo provocado por lo más hondo de nuestro ser. De inmediato, un escalofrío de terror nos recorre la espalda mientras nuestro cerebro lucha por encontrar una solución a tan desesperada situación. No es que el bloqueo elimine todo atisbo de fluidez. En absoluto. De hecho, en una de esas deliciosas paradojas que la vida nos brinda de vez en cuando, el bloqueo suele ser fruto de la fluidez y de la abundancia. No podemos menos que sentirnos estúpidos y perdidos mientras la situación se torna cada vez más complicada y adversa. Cada segundo de bloqueo agrava más nuestro estado de shock, vergüenza y desconcierto. El desborde, inevitable y previsible consecuencia de la situación, añade un punto trágico que, no por esperado, acrecenta acrecienta nuestro estado catatónico. De nuevo fluidez y bloqueo combinados en diabólica armonía. Pero en esos momentos huelga decir que uno no está para disfrutar de las malditas paradojas de nuestro mundo. Parece mentira que la felicidad y el desenlace de tamaña encrucijada dependan de algo tan simple. Quizá precisamente esa es la grandeza del mejor invento de la humanidad, ese invento que de inmediato nos permite solventar la situación y salir del paso como si nada hubiese sucedido. Larga vida al desatascador.



Canción del día / Chanson du jour:

Thursday, March 10, 2011

El infierno racional

A veces la oscuridad racional me parece demasiado espesa y poderosa. En esos momentos siento que el prisionero siempre confesará, que el dictador siempre dará un céntimo a su compañero, que el trabajador engañará al gerente en cuanto éste se dé la vuelta, que el altruismo sólo puede entenderse desde la acción egoísta... El tú o el nosotros se rinde al yo y los polizones campan a sus anchas. Nadie tomará la iniciativa. Mejor que lo hagan los demás y así muramos todos en la inacción más miserable soñando con el paraíso que pudo ser y no fue. Smith era un iluso o tal vez simplemente un desalmado que nos vendió una bonita historia de armonía. El velo de ignorancia sólo fue otra patraña más en un intento fallido de devolvernos noches de sueño tranquilo. En esos momentos siento que formo parte de ese vals racional que constituye nuestra victoria más impresionante pero también nuestra tumba más ineluctable. No habrá un "hombre nuevo" porque la idea nació viciada y porque el hombre (y la mujer) no van por ahí. Nuestro sueño de belleza y de fortaleza fue sólo eso: un sueño. A veces... por suerte... "a veces"...

Canción del día/Chanson du jour
Hang On To Each Other by Constellation Records

Saturday, March 5, 2011

(Mis) Razones para ser vegetariano

"This was the time when, especially in the south of Spain, naturism and vegetarianism were making many conquests in Anarchist circles. They were believed to have marvellous powers for transforming human beings and preparing them for the ineffable acracia which, after a few centuries of effort, would arise upon the earth."
G. Brenan, The Spanish Labyrinth


En La Pensée Écologiste, la entrada "Végétarisme" nos dice lo siguiente:
"Le végétarisme contemporain se fonde sur quatre types de motifs. Le premier est d'ordre puremet diététique. (...).
Le second type de motif est d'ordre réligieux (...). Le troisième type de raison est d'ordre humanitaire: la production d'un kilo de protéines animales exige en effet la consommation de plusieurs kilos de protéines végetales. Le quatrième type de motif s'inscrit dans le mouvement d'émancipation des animaux (...)".
La posición del vegetariano a menudo despierta curiosidad y en países con una cultura gastronómica tan carnívora como España y Francia,no deja de suscitar un cierto sentimiento de excentridad con respecto al que la practica. ¿Por qué alguien decidiría dejar de comer carne, pescado o todo aquello que, en definitiva, tenga un sistema nervioso central? El pasaje de De Roose y Van Parijs que cito arriba me parece útil para presentar dos de las razones que me parecen más interesantes a la hora de explicar esta decisión. Intentaré argumentar que la posición calificada de "humanitaria" es más consistente y defendible si se enfoca desde una perspectiva "medioambiental". Por desgracia, creo que incluso esta versión "medioambiental" o ecologista no es lo suficientemente consistente como para justificar un vegetarianismo estricto. Por ello, explicaré por qué creo que la razón más poderosa (la que a la postre me convenció) para defender a los vegetarianos es el motivo ético relacionado con la emancipación de los animales (aunque mi argumento no será exactamente "emancipatorio").
De Roose y Van Parijs defienden un motivo "humanista" según el cual, dado que "la producción de un kilo de proteínas animales exige de hecho el consumo de varios kilos de proteínas vegetales", un mundo más vegetariano posibilitaría una alimentación adecuada para toda la humanidad. Lo cierto es que el problema actual radica más en la distribución que en el nivel de producción . Creo sin embargo que el argumento humanista puede reformularse sin demasiado esfuerzo (ni pérdida de su esencia) para fundamentar un vegetarianismo basado en un razonamiento ecológico. Por ejemplo, el informe 2006-2008 de Agrimonde nos señala que en California hace falta 100 litros de agua para cultivar 1 kilo de patatas mientras que 1 kilo de ternera necesita.... ¡13000 litros! En el caso del pollo y del cerdo hacen falta 4100 litros y 4600 litros respectivamente, lo cual tampoco es nada despreciable... Además de esto, el mayor consumo de vegetales por kilo de carne provoca serios problemas de deforestación y pérdida de diversidad ligadas al monocultivo en países como Brasil. Este relación entre ganado y problemas medioambientales se conoce como la "hamburger connection". Por si esto fuera poco, el informe de Agrimonde estima que la crianza de animales a nivel mundial es responsable del 18% de los gases de efecto invernadero de origen humano. Es fácil, pues, comprender que algunas personas expliquen su renuncia a la carne o al pescado por motivos ecológicos. Yo mismo empecé a plantearme la seriedad de la opción vegetariana tras ser expuesto a este tipo de argumentos y no puedo evitar una gran simpatía por este razonamiento. Sin embargo, me parece que la opción puramente ecologista adolece de dos limitaciones fatales para justificar la eliminación total de carne y pescado en nuestra dieta. En primer lugar, si el objetivo es lograr un consumo ecológicamente sostenible, posiblemente la solución no pase por una eliminación total del consumo de animales sino por una disminución de su consumo y la elección de alternativas más ecológicas. La eliminación total del consumo de carne o pescado no es una conclusión que se derive automáticamente de la preocupación ecológica. Podría argumentarse que eliminar totalmente el consumo de carne o pescado es necesario porque otros no estarán dispuestos a adoptar el consumo sostenible y es necesario lograr que en media el consumo per cápita se sitúe en un nivel ecológicamente sostenible. Creo que esta actitud tiene el riesgo de desembocar en un mesianismo estéril que además evolucione hacia un sentimiento de profunda frustración e impotencia ante las orgías carnívoras que uno puede encontrar a su alrededor. Y si no, vean:

La razón que más me ha convencido para sustentar mi vegetarianismo es la que se basa en argumentos éticos. Básicamente podríamos resumirla en una pregunta tan simple como poderosa (al menos desde mi punto de vista): ¿por qué consumir carne o pescado si es posible llevar una dieta sana y equilibrada sin generar sufrimiento a ningún animal? Esta postura tiene ilustres partidarios entre los utilitaristas e incluso entre los libertarios. Creo que la pregunta nos obliga a enfrentar un supuesto placer gastronómico con el valor que asignamos al dolor y al sufrimiento de otros seres. El hecho de que dos de los textos que más me han convencido sobre este tema provengan de dos corrientes filosóficas cuyas tesis centrales no me convencen demasiado, no deja de resultarme tan motivador como divertido... o incluso inquietante, por cierto. En todo caso, creo que esta pregunta ética sí que lleva lógicamente a adoptar una dieta vegetariana y además encuentra un interesante apoyo que la refuerza en las tesis ecológicas que hemos comentado anteriormente.
Me parece importante acabar la entrada con algunas notas de prudencia o de apertura. No creo en absoluto que mi postura esté libre de críticas o que la pregunta que planteo tenga el vegetarianismo como única respuesta. Este blog ya ha disfrutado en algún otro momento de magníficas intervenciones que demuestran lo complejo de este debate y de las distintas tesis que existen sobre los derechos de los animales. Simplemente creo que, a día de hoy y dado lo que he podido leer, escuchar y reflexionar, el vegetarianismo es la respuesta más coherente y honesta. Reconozco que la opción del veganismo me plantea algunas dudas e incógnitas para las que aún no tengo unas respuestas demasiado claras. Tampoco reclamo ningún status de supremacía o coherencia moral frente a los demás (en ocasiones se me ha reprochado que los vegetarianos miramos al "resto de los mortales" por encima del hombro (¿?)): mis zapatos son de cuero y mi diabetes o mis convenciones sociales me lleva a comer carne o pescado en muchas de mis reuniones fuera de casa. Soy perfectamente consciente de mis limitaciones e incoherencias y no pretendo ocultarlas. Creo, sin embargo, que lo importante es intentar dirigir nuestras acciones hacia un ideal de justicia reflexionado y abierto a un diálogo y a una evolución constante tras el debate con los demás. Más que un flagelo moral, mis contradicciones son un acicate para intentar modificar y adaptar mi modo de vida a lo que creo que es más justo o defendible.

Canción del día / Chanson du jour


Monday, February 21, 2011

Revolución, desarrollo y cambio institucional: el caso de los países árabes

Las revueltas en países árabes han despertado un cierto sentimiento de optimismo y esperanza entre la opinión pública occidental. El sentir general es que podríamos asistir a la instauración de regímenes más democráticos en varios países de África. Túnez y Egipto son, claro está, los ejemplos más claros de esto. Algunos también se preguntan por la posibilidad de que el movimiento se extienda a otros países. Sin ánimo de ser demasiado aguafiestas, las revoluciones populares que hemos vivido en los últimos días me llevan más bien a adoptar una actitud sumamente prudente al redescubrirme lo lejos que estamos de comprender los mecanismos que aseguran la estabilidad de la democracia y garantizan un cambio institucional sostenible y creíble.
Una de las características de los países en vías de desarrollo es el papel que las élites juegan a la hora de garantizar un orden que contenga las tensiones y la tendencia a una explosión de violencia entre facciones o grupos de interés. Esto no es algo característico de los países pobres: Max Weber ya nos mostró el rol que el Estado tiene a la hora de monopolizar la violencia legítima y, desde una óptica más general, los distintos órdenes sociales a lo largo de la historia pueden verse como distintos intentos de controlar la amenaza de violencia que subyace en todas las sociedades. Al fin y al cabo, sólo después de lograr un "equilibrio pacífico" la sociedad puede preocuparse de producir, establecer relaciones comerciales o desarrollar las organizaciones que darán forma a las instituciones políticas y económicas. África es un ejemplo magnífico de cómo una primera respuesta para controlar la violencia pasa por un sistema de privilegio económico y político que beneficia a los grupos con mayor poder militar. Estos privilegios llevan a la creación de unas rentas económicas y políticas que, a pesar de su ineficiencia, previenen la explosión de violencia al "comprar" la lealtad de las élites: éstas prefieren gozar de los privilegios obtenidos en lugar de enzarzarse en luchas y guerras civiles (o no...). Una vez más, cabe recordar que esta lógica no es exclusiva de los países pobres contemporáneos: la Europa de antes de 1800 responde a esta misma lógica y sólo a partir de 1800 podemos encontrar algunos países que empiezan a gozar de lo que actualmente conocemos como un sistema económico y político desarrollado (en otras palabras: democracia, libertad económica y Estado del bienestar).
El desafío consiste en entender los mecanismos que permiten pasar de la lógica de privilegio (o acceso limitado) a otro orden en el que democracia y libertad económica mantienen el equilibrio virtuoso en el que algunos países nos encontramos.
Esto lleva a varias conclusiones y preguntas que dejo deliberadamente abiertas porque no tengo una respuesta clara aunque espero estar avanzando modestamente con el tipo de clases, profesores e investigación que Maryland me brinda:
- Necesitamos una teoría del cambio institucional que seguramente necesitará integrar el rol de la ideología y de las creencias así como una teoría de las organizaciones que vaya más allá de los clásicos en la disciplina. Ya se han dado pasos en este sentido pero la formidable complejidad del tema exige tiempo para que el lento pero implacable proceso de acumulación y avance marginal del conocimiento nos dé progresivamente resultados algo más estructurados.
- Para comprender el proceso de desarrollo, debemos entender las interacciones entre política y economía. Tanto los órdenes de acceso limitado como los órdenes sociales abiertos de los países desarrollados se caracterizan por una interacción entre la esfera económica y política que mantienen el equilibrio en el que se encuentra la sociedad. Mi escepticismo (o preocupación) sobre las perspectivas de Túnez o Egipto se debe a la poca atención que se presta a la realidad económica de estos países: no basta con garantizar elecciones abiertas y democráticas. ¿Seguirán en pie los privilegios económicos que benefician a una pequeña (aunque poderosa) parte de la población?, ¿quién asegura la credibilidad del nuevo gobierno? De momento sólo parece haber un inquietante vacío de poder en el que el ejército es amo y señor de la situación y la eterna amenaza de lucha entre facciones parece más real que nunca.
- En mi opinión, estas preguntas, dudas e inquietudes confirman más si cabe el interés de la historia económica para ayudarnos a comprender y a avanzar en el debate. La experiencia de los first movers nos ofrece algunas pistas de los factores que pueden contribuir a un desarrollo político y económico sostenible y efectivo. En los siglos XVIII y XIX los Estados Unidos, Inglaterra y Francia fueron los primeros países que culminaron esta transición a regímenes abiertos. ¿Cómo lo lograron? España ofrece en el siglo XX otro ejemplo más que interesante con su transición en los años 70. Por desgracia, España también nos muestra que tener elecciones democráticas no es, ni mucho menos, una condición suficiente para garantizar el éxito y la sostenibilidad del proceso de desarrollo. De ningún modo podemos concebir el cambio social como un proceso teleológico que desemboca necesariamente en la apertura política y económica: la II República española es un ejemplo dramático de cómo las viejas lógicas económicas pueden suponer un obstáculo insalvable para un nuevo orden.
No perdamos la esperanza, pero tomemos nota de todo esto cuando nos enfrentemos a los fascinantes cambios que están ocurriendo en los países árabes.

Monday, February 14, 2011

Visitas

Visitas que llenan la casa, pasean por Washington DC, ríen de todo y de todos, diseccionan el lenguaje, motivan cenas hispanoamericanas, descubren el Nuevo Mundo, practican la traumatoterapia, se pierden en la Gran Manzana, debaten sobre lo divino y lo humano, se burlan de nuestros pudores, se pierden en librerías, recomiendan mil y una series y películas, se estremecen ante el poder de la propaganda, profundizan en el vicio del comprador compulsivo de libros, tararean estribillos inolvidables, se pierden en la jungla de asfalto, sufren los rigores del invierno washingtoniano, sobreviven a noches sin electricidad, hacen resonar los acentos de la terreta, nos hablan con la melodía de los aceituneros altivos, nos refrescan con la entrañabilidad de toda la vida... Grandes visitas.

Canción del día / Chanson du jour
Nacho Vegas & Manel_Con un beso me bastó by Topete

Wednesday, February 9, 2011

Interlude

"In this world, there are two times. There is mechanical time and there is body time. The first is as rigid and metallic as a massive pendulum of iron that swings back and forth, back and forth, back and forth. the second squirms and wriggles like a bluefish in a bay. The first is unyielding, predetermined. The second makes up its mind as it goes along.

Many are convinced that mechanical time does not exist. When they pass the giant clock on the Kramgasse they go not see it; nor do they hear its chimes while sending packages on Postgasse or strolling between flowers in the Rosengarten. They wear watches on their wrists, but only as ornaments or as courtesies to those who would give timepieces as gifts. They do not keep clocks in their houses. Instead, they listen to their heartbeats. They feel the rhythms of their moods and desires. Such people eat when they are hungry, go to their jobs at the millinery or the chemist''s when they wake from their sleep, make love all hours of the day. Such people laugh at the thought of mechanical time. They know that time moves in fits and starts. They know that time struggles forward with a weight on its back when they are rushing an injured child to the hospital or bearing the gaze of a neighbor wronged. And they know too that time darts across the field of vision when they are eating well withfriends or receiving praise or lying in the arms of a secret lover.

Then there are those who think their bodies don''t exist. They live by mechanical time. They rise at seven o''clock in the morning. They eat their lunch at noon and their supper at six. They arrive at their appointments on time, precisely by the clock. They make love between eight and ten at night. They work forty hours a week, read the Sunday paper on Sunday, play chess on Tuesday nights. When their stomach growls, they look at their watch to see if it is time to eat. When they begin to lose themselves in a concert, they look at the clock above the stage to see when it will be time to go home. They know that the body is not a thing of wild magic, but a collection of chemicals, tissues, and nerve impulses. Thoughts are no more than electrical surges in the brain. Sexual arousal is no more than a flow of chemicals to certain nerve endings. Sadness no more than a bit of acid transfixed in the cerebellum. In short, the body is a machine, subject to the same laws of electricity andmechanics as an electron or clock. As such, the body must be addressed in the language of physics. And if the body speaks, it is the speaking only of so many levers and forces. The body is a thing to be ordered, not obeyed.

Taking the night air along the river Aare, one sees evidence for the two worlds in one. A boatman guages his position in the dark by counting seconds drifted in the water''s current. "One, three meters. Two, six meters. Three nine meters." His voice cuts through the black in clean and certain syllables. Beneath a lamppost on the Nydegg Bridge, two brothers who have not seen each other for a year stand and drink and laugh. The bell of St. Vincent''s Cathedral sings ten times. In seconds, lights in the apartments lining Schifflaube wink out, in a perfect mechanized response, like the deductions of Euclid''s geometry. Lying on the riverbank, two lovers look up lazily, awakened from a timeless sleep by the distant church bells, surprised to find that night has come.

Where the two times meet, desperation. Where the two times go their separate ways, contentment. For, miraculously, a barrister, a nurse, a baker can make a world in either time, but not in both times. Each time is true, but the truths are not the same".

Alan Lightman, "24 April 1905", Einstein's dreams