Thursday, October 8, 2009

Homo quantitativus

Hoy fui a la "coffee hour" de mi departamento. Se trata de una reunión informal de estudiantes en la que la gente habla mientras se sirve alguna taza de café o come algún dónut o bagel. Un brillante estudiante ruso de cuarto año (con Licenciatura en Matemáticas, por cierto) se quejaba amargamente de la visión de la Economía que recibió cuando era estudiante en Rusia: "Los profesores se pasaban la mayor parte del tiempo en asuntos filosóficos sobre si tal o cual bien o asunto era bueno o no. Allí el bien no era "x". Yo prefiero "x". Al menos puede medirse".
Decidí concentrarme en el dónut y el café que tenía entre manos mientras me maldecía por estar molesto ante una frase tan... económica.
Aujourd'hui je suis allé à la "coffee hour" de mon department. Il s'agit d'une réunion informelle d'étudiants où les gens discutent tant qu'ils prennent une tasse de café ou mangent un donut ou une bagel. Un étudiant brillant de quatrième année (avec un Master en Mathématiques, au passage) se plaignait de la vision de l'Économie qu'il avait reçu quand il était étudiant en Russie: "Les professeurs passaient la plupart de son temps dans des trucs philosophiques sur si tel ou tel bien ou issue était bon ou pas. Là bas le bien n'était pas "x". Je préfère "x". Au moins on peut le mesurer".
Je décidai de me concentrer sur le donut et le café que j'avais entre mes mains tant que je m'en voulais d'être dérangée à cause d'une phrase tellement... économique.

Canción del día / Chanson du jour

Tuesday, October 6, 2009

The existential crisis of (Macro)economics

Podéis leer el nuevo post en "Publicly Economic" pinchando aquí.

Vous pouvez lire le nouveau post à "Publicly Economic" en cliquant ici.

Sunday, September 27, 2009

En esta orilla del Atlántico

Mi estancia en Francia y el encuentro con nuevos amigos fuertemente influenciados por la Sociología de Bourdieu me familiarizó con un razonamiento complejo y sistémico. Con frecuencia se buscaba la explicación social para los fenómenos que debatíamos. ¿En qué medida todo se debía a una construcción social?, ¿eran los individuos "víctimas" de instituciones sociales? El discurso estaba extensamente argumentado sin importar si era necesario detenerse durante minutos en tal o cual detalle. Creemos a un personaje ficticio, al que de manera nada inocente, llamaremos François. François será depositario del tipo de pensamiento que acabamos de describir.

Mi formación como economista (con, además, cierta inclinación por la Microeconomía) me ha acostumbrado al individualismo metodológico en las ciencias sociales. Por otra parte, con el tiempo he llegado a admirar el rigor analítico de la filosofía política anglosajona. En ambos casos, el individuo cobra un protagonismo nada despreciable y el discurso se torna algo más analítico en su razonamiento. Se hace uso de instrumentos tomados de la Lógica y de las Matemáticas para fundamentar sólidamente los conceptos y tengo la impresión de que se intenta despojar al discurso de circunloquios o adornos que se consideran inútiles. Lo directo, lo racional y lo individual (poniendo el acento en conceptos como "responsabilidad individual" en temas éticos) priman. Creemos a otro personaje que encarne esta perspectiva. Llamémosle Sam.

Escojamos ahora dos ejemplos extremos pero a mi modo de ver significativos para esclarecer en qué se diferencian estas dos miradas al mundo de las Ciencias Sociales.

La obesidad. ¿Existirá tema más propicio para estudiar la importancia de los incentivos en las decisiones y el comportamiento del individuo -pensará Sam? Con mirada burlona, François le pasa este extracto del blog del economista y eurodiputado francés de los verdes Alain Lipietz:
  • "El caso de la obesidad ligado a una mala alimentación es particularmente interesante, porque pone de relieve el carácter eminentemente social de la ecología humana. Desde que los expertos han señalado la relación negativa entre la obesidad y la esperanza de vida, los más educados, que son a menudo los más acomodados económicamente, han modificado su dieta, y de hecho su obesidad tiende a disminuir. Este fenómeno no afecta en realidad más que al décil (el 10%) de los ingresos más elevados de la población francesa. En cambio la obesidad continua aumentando en los nueve décimos menos ricos...
"Rayos", piensa Sam, "Decididamente este tipo ve construcciones y explicaciones sociales en todas partes".

La venganza de Sam no se hace esperar. En medio de una compleja explicación de François sobre el carácter social de la discriminación de minorías étnicas en un pequeño país llamado Sarkozlandia y sus posibles explicaciones, Sam le cita el siguiente extracto del artículo "Behavioral Macroeconomics and Macroeconomic Behavior" (p. 427 o pp. 22-23 de la versión en acceso libre), del economista estadounidense George Akerlof:
  • "Nuestra teoría subraya el rol de la identidad y de las decisiones que los individuos toman acerca de lo que quieren ser. En nuestra teoría de la pobreza entre las minorías, las etnias y las clases desposeídas se enfrentan a una decisión Hobbsiana. Una posibilidad es escoger una identidad que se adapta a la cultura dominante (...). Una segunda posibilidad es adoptar la identidad históricamente determinada, la cual, para muchas minorías, es una cultura de oposición".
François está boquiabierto y apenas puede balbucear una respuesta. Nunca hubiera pensado que se podía adoptar tal perspectiva para lidiar con el problema que tanto le preocupa.

Casi como un mal guionista, he esbozado a dos personajes un tanto desdibujados e imprecisos en sus carácteres. Ni siquiera siento predilección por ninguno de los dos. Creo que, refugiándome en el cómodo "justo medio", los dos pueden aportar apuntes interesantes a los debates que se producen en su grupo de amigos. En todo caso, estos dos personajes me han animado a esbozar la primera diferencia apreciable que mi experiencia sugiere entre una orilla del Atlántico y la otra.


Canción del día / Chanson du jour

Friday, September 25, 2009

GDP and its alternatives: which thermometer for wealth and well-being?

Mi segunda entrada en Publicly Economic ya puede leerse (y criticarse sin piedad) aquí.

Mon deuxième post à Publicly Economic est déjà disponible ici. Les lectures (et les critiques sans pitié) sont bienvenues!

Thursday, September 24, 2009

Parallel blog

Como parte de la asignatura Economía Pública, los tres alumnos que conformamos la clase y el profesor hemos creado un blog en el que escribiremos sobre temas relacionados con la Economía una vez por semana. Podéis acceder al blog haciendo click aquí. También podéis encontrarlo en la columna de blogs "Otros economistas por el mundo" que aparece a mano derecha (el blog se llama "Publicly Economic").
Podéis leer mi primera entrada haciendo click aquí.
Evidentemente todo estará escrito en inglés y los temas estarán centrados únicamente en torno a la economía. ¿Mi reto? Demostrar que eso no es ni mucho menos sinónimo de aburrimiento. Vosotros diréis. Estáis más que invitados a comentar libremente.


Dans le cadre des cours d'Économie Publique, les trois élèves qui les suivons et le professeur avons créé un blog dans lequel nous écrierons une fois par semaine sur des sujets en rapport avec l'Économie. Vous pouvez acceder au blog en cliquant ici. Vous pouvez aussi le trouver dans la liste de blogs intitulée "Otros economistas por el mundo" à droite (le blog s'appelle "Publicly Economic").
Vous pouvez lire mon premier post en cliquant ici.
Bien évidemment tout sera écrit en anglais et les sujets concerneront uniquement l'Économie . Mon défi? Demontrer que cela n'est nullement synonyme d'ennui. A vous de juger. Vous êtes invités à commenter librement.

Tuesday, September 22, 2009

Encontrado en un "paper" / Trouvé dans un "paper"

"The coefficients on these variables are generally in accord with intuition: males, whites, and full-time workers are more likely to be offered [health] coverage [by the employer] (...)"
["Los coeficientes de estas variables son en general intuitivos: los hombres, los blancos y los trabajadores a tiempo completo son más susceptibles de recibir una oferta de cobertura [sanitaria por parte del empleador]]
Cutler, David, and Jonathan Gruber, "Does Public Insurance Crowd Out Private Insurance?" Quarterly Journal of Economics, CXI (1996), 391-430, p. 417

Me preocupa que mi cerebro y mis ojos necesitasen 30 o 40 segundos para volver a ese párrafo donde aparecía esa pequeña frase, emboscada en un paper de 40 páginas y despachada en tono casi funcionarial. Me aterra que algún día se apodere de mí una ceguera tal que lo primero que piense al encontrar un resultado similar sea lo intuitivo que me resulta en lugar de rebelarme ante la persistencia de las injusticias que se evidencian y de preguntarme qué puedo hacer como economista o como ciudadano para acabar con tales aberraciones.



"The coefficients on these variables are generally in accord with intuition: males, whites, and full-time workers are more likely to be offered [health] coverage [by the employer] (...)"

Cutler, David, and Jonathan Gruber, "Does Public Insurance Crowd Out Private Insurance?" Quarterly Journal of Economics, CXI (1996), 391-430, p. 417

J'ai peur du fait que mon cerveau et mes yeux ont eu besoin de 30 ou 40 seconds pour revenir au paragraphe où cette petite phrase, écrite en ton fonctionnarial, apparaissait embusquée au milieu d'un papier de 40 pages. Je suis terrifié face la possibilité qu'un jour je sois possédé par un aveuglement tel que la première chose que je pense lors que je trouve un résultat similaire soit à quel point il est intuitif au lieu de me rebeller face la persistance des injustices qu'il met en évidence et de me demander ce que je peux faire en tant qu'économiste ou citoyen pour finir avec des telles aberrations.

Canción del día / Chanson du jour

Sunday, September 20, 2009

La pasión contra el rebaño circense

El pasado jueves asistí a un mítin de Obama en mi universidad. El objetivo era defender la reforma del sistema de seguridad social que el gobierno está intentando llevar a cabo. Salí con sentimientos encontrados y una cierta sensación de frustración y hasta enfado.

No cabe duda: Obama es un excelente orador. Tiene buena presencia, domina el lenguaje corporal y enciende al público con proclamas que dan esperanza y llenan de ilusión. Todo un encantador de serpientes y excelente comunicador. Un auténtico soplo de aire fresco si lo comparamos con los nefastos últimos 8 años en el gobierno de este país. En apenas poco más de media hora de discurso, tuvo tiempo de meterse a los estudiantes en el bolsillo con continuos guiños, defender algunos objetivos de su reforma y contar algún chascarrillo que, de paso, sirviese para apuntalar el discurso en general.

Desgraciadamente soy un gruñón que siempre le busca los tres pies al gato. ¿Voy a atreverme a criticar un discurso de Obama? Sí. Aunque no voy a emprenderla necesariamente con Obama sino más bien contra este tipo de actos y la actitud que generan. Hubo dos elementos que contribuyeron a mi frustración y enfurruñamiento final: un cierto elitismo -¿soberbia?- académico a la hora de juzgar los argumentos que se esgrimieron y los peligros de la masa.

Los mítines no son el mejor lugar para buscar argumentos profundos, matizados o demasiado elaborados. Esto no es nuevo y ya pude comprobarlo en el único mítin al que acudí estando en España (me juré que sería el último... no lo cumplí). Cuando, como era el caso, alguien se dirige a una masa heterogénea de al menos 15000 personas, se suele optar por el mensaje directo, superficial y resultón. El objetivo es convencer y que todo el mundo -hasta la persona menos informada- capte la idea principal. Sé que Obama y su gobierno tienen razones de peso y muy bien argumentadas para promover la reforma y sé que sería estúpido no recurrir a estrategias algo panfletarias en mítines (el otro bando no dudará en recurrir a dichas estratagemas), pero mi "yo" académico o tiquismiquis se revolvió inquieto en la silla ante la caricaturización de muchísimos de los aspectos del debate que vivimos intensamente durante estas semanas.

Por otra parte, el acto cobró pronto un aire circense que se mezcló con una cierta idolatría hacia Obama: Bandas de música, típicas cheerleaders con pompones y uniforme, todo tipo de merchandising relacionado con Obama... Quizá el momento cumbre ocurrió cuando, al entrar Obama, todo el mundo se puso en pie y no se sentó hasta que Obama concedió un "podéis sentaros". El paralelismo con el acto religioso no pudo ser más evidente. En este caso, la divinidad oficiaba su propia ceremonia. Juntemos a todo esto las inevitables colas kilométricas, los controles de seguridad y todos los elementos que le hacen a uno sentirse cerca de la oveja que del humano. En resumen: no pude evitar que una necesidad de proclamar mi individualidad o independencia con respecto a la entrega incondicional que se respiraba en el ambiente se apoderase de mí.

Por todo ello salí del acto con un sentimiento de frustración al no poder encontrar respuesta a algunas preguntas que tenía sobre la reforma (sin duda escogí mal lugar para ello) y cierto enfado por sentirme arrastrado por una corriente excesivamente entregada y homogeneizante. Añadamos además el inevitable trato borreguil que cabe esperar en este tipo de situaciones. Con el tiempo, he llegado a pensar que algunos me acusarán -no sin cierta razón- de caer en un cierto elitismo académico o intelectual. Por ello, acabaré con la única certidumbre que tengo en este momento: Yes, we can.

Canción del día / Chanson du jour: