Saturday, September 4, 2010

Sobre lenguas

Rocemos muy superficialmente uno de los temas que más me ha sorprendido por su capacidad para levantar pasiones y alejar el debate de todo lo que se parezca a un tono mesurado: las lenguas. Ojeando las conclusiones del taller "Efficient education in multilingual cities. How schools face the linguistic challenge in Barcelona, Luxembourg and Brussels" organizado por la asociación belga Aula Magna no pude evitar detenerme en un pasaje que resume uno de los puntos de la presentación de Xavier Vila i Moreno sobre lenguas y educación en Barcelona:
"(...) le castillan domine la consommation culturelle des élèves barcelonais: 94% pour les films, 71% pour l'internet, 70% pour la TV, 56% pour la presse, dans le cas d'élèves de 4e secondaire en 2006-7. Enfin, on peut dire pour le castillan mais pas pour le catalan que pratiquement toute la population le parle: 99.9% et 76.5% respectivement dans l'agglomération (ambit) de Barcelone en 2008".
Traduzco:
"(...) el castellano domina el consumo cultural de los alumnos barceloneses: 94% en el caso de las películas, 71% para internet, 70% para la TV, 56% para la prensa, en el caso de los estudiantes de 4º de E.S.O en 2006-7. Por último, puede decirse para el castellano pero no para el catalán que prácticamente toda la población lo habla: 99.9% y 76.5% respectivamente en el ámbito de Barcelona [área metropolitana y alrededores] en 2008".
Parece que cuando los números se ponen encima de la mesa, los agoreros de la caverna que sólo ven en el gobierno de Montilla a una reencarnación del III Reich y vaticinan la inminente muerte del español al norte del Senia quedan más en ridículo (si cabe) que nunca. Suele pasar.
Canción del día/Chanson du jour

16 comments:

Pau Dziga said...

Efectivamente, como señalas, el discurso de la caverna nacionalista española no resiste el peso de los datos. Esto es algo habitual y creo que se deben poner las cartas sobre la mesa cuantas veces haga falta.

Como punto de partida estrictamente cuantitativo ya tiene collons que se admita a discusión el supuesto peligro (dado que estos sectores ideológicos entienden sistemáticamente la cultura en términos hegemónicos) que puede suponer una lengua hablada por 9,8 millones de hablantes en los cálculos más optimistas frente a una lengua que cuenta con más de 450 millones.

Sea como sea, rascando en la cuestión hay mucha tela que cortar. Por ejemplo, el manido argumento de los desvalidos estudiantes de intercambio que llegan a nuestras universidades catalanohablantes y que son usados constantemente como pretexto para incumplir las legislaciones de enseñanza en catalán. Ante ello no está de más recordar que el aprendizaje del catalán es accesible en 172 universidades europeas. Dentro de este dato, números para la inquietud: Alemania, 28 universidades; Reino Unido, 21; EEUU, 19; Francia, 19; Italia, 18. En España aprender catalán es posible -ojo- en 11 universidades. Sin comentarios.

Más información en http://www.alauniversitatencatala.cat

Salut.

oxnex said...

Eso es así, la lengua franca aquí es el castellano. Le pese a quien le pese, y gasten el dinero que gasten.

Pau Dziga said...

@ oxnex: Uhm, creo que hemos sacado dos conclusiones muy diferentes del post, como indican nuestros comentarios. La conclusión a la que yo llego es que la predominancia social del uso/consumo del castellano es clara en los territorios catalanohablantes. Por lo tanto considero que sí se debe invertir dinero y esfuerzos en la promoción y normalización académica del catalán --y de ahí que centrara los datos que he citado en el ámbito de la educación para insinuar que no suele ser así.

Por otra parte, no creo que sea cuestión de pesares irresolubles sino de políticas efectivas para resolver la diglosia actual, consecuencia de coordenadas históricas y sociales de infame recuerdo.

¿Por cierto, que entiendes por "aquí"? La situación es francamente muy diversa en el caso del catalán, particularmente en el caso del País Valencià. Salut.

oxnex said...

Aquí es Barcelona. Y yo soy de los que piensan que el estado no debería legislar sobre ciertos temas (la mayoría). Aunque por otra parte, me parece legítimo que se haga si democráticamente el pueblo quiere hacerlo. Pero en mi opinión, está de más.

Pau Dziga said...

@ oxnex: al preguntar lo de "aquí" no quería provocar, lo siento si ha sonado así. Quería matizar que la situación social del catalán varía muchísimo en márgenes territoriales muy estrechos (p.ej. las comarcas centrales y la Horta Nord respecto València capital).

Sobre la legislación pública, soy de la opinión de que precisamente en esta materia es totalmente necesario un posicionamiento institucional. De lo contrario, en lugar de ganar en "libertad" probablemente someteríamos la cuestión cultural a lógicas de dudosa compatibilidad (¿el mercado, por ejemplo?). Es algo así como lo que decía Gombrich: el patrimonio cultural e inmaterial es como una bicicleta, no puede tenerse en pie por sí mismo. Así que creo que -política y públicamente- debemos decidir hacia dónde pedaleamos. Tema largo, complejo y desviado del post de Alvagó. Y con esto me callo.

Salut.

oxnex said...

tranqui, no sonó nada provocador. :) Quizá fui yo el parco en respuestas.

Entiendo tu visión, aunque la verdad no la comparto. Pero te reconozco que es bonita la metáfora de la bicicleta ;)

Saludos!

José-Vicente Puig Raga said...

Con permiso, voy a meter baza. Esto del catalán es uno de mis temas. Quien me conoce sabe que para más de uno soy un "renegado catalanista". Ya hice mis pinitos en el Instituto. El primer examen en valenciano de aquel centro, el mío, concretamente de Historia de España (del antiguo 3º de B.U.P.) a los pocos meses de la aprobación de la "llei d'ús i ensenyament del valencià" de Ciprià Ciscar (el meu veí de Picanya). Algún problema con el profesor, pero no fue a mayores. Todavía no se impartían clases de valenciano: soy autodidacta.
Las ciudades de Barcelona y Valencia son dos mundos radicalmente distintos. Valencia tiene vocación provinciana y ha vivido casi siempre a espaldas del Reino del que era "cap i casal". Y su antiguo Reino, el País Valencià, "capado terminológica y vitalmente" en Comunidad Valenciana no la siente como su "cap i casal". En Valencia hasta hace poco no se hablaba valenciano. Estaba mal visto, era de pueblo. Experiencias familiares al respecto, muchísimas. Y soy de su área metropolitana, de la comarca de la Huerta. Barcelona se siente "cap i casal" de Cataluña y Cataluña la siente como su "cap i casal", más allá de los típicos piques entre ciudades. Comparto muchas (no todas) de las tesis fusterianas, que no vienen ahora a cuento. Si los números hablan así del catalán en el área de Barcelona, cómo serán en la de Valencia. No quiero saberlo: deprimente. Una diferencia importante entre ambas ciudades radica en que en Barcelona el catalán es la lengua de las clases digamos más pudientes (burguesía de derechas o CIU y burguesía de izquierdas o ERC) y el castellano la lengua de los inmigrantes del interior, las clases más humildes y desfavorecidas (ahora más con la inmigración hispanoamericana). El caso de Valencia es más complejo.
Además también creo que conviene señalar que la Cataluña profunda es "muy profunda". Los casos particulares no pueden elevarse a categorías universales, pero sé de un conocido mío de Torrent que decidió venirse y dejar, si no recuerdo mal Solsona, porque se ahogaba con aquel ambiente omnicatalanizante (y él es catalanohablante) y en el que se odia, sí odia, todo lo que huela a expresado o expresable en castellano. No lo entiendo ni lo comparto por mucho que se quiera apelar a una historia pasada, en ocasiones bastante mitificada. En mis entradas he hecho referencia a ello.
Todo ello no es óbice para que me revuelva hasta las entrañas contra el "meninfotisme" valenciano. ¡Ai, València! es, si no recuerdo mal, el título de un pequeño librito sobre la ciudad de Valencia de Mª Josep Escrivà, poetisa saforenca (más aún, del Grau) a quien tuve el placer de conocer. ¡Ai, València!. Quizá sea el título de una entrada mía. Agosto me ha dado mucho material al respecto.
P.D.: una anotación sobre la caverna. Es cierto que hay bastantes cavernícolas, pero creo que conviene ir con cuidado con las etiquetas fáciles y descalificadoras (perdón, pero es mi manía). Suelo leer diariamente algunos periódicos digitales (ABC, País y Público). Para más de uno de este último yo debo ser un cavernícola profundo, irredento y abominable. Echar a la caverna a quien no piensa como uno es peligroso, porque primero se le echa a la caverna y luego a la caverna se le ponen rejas. Cuidado. Saludos.

José-Vicente Puig Raga said...

Oye, Álvaro. No sé qué he hecho que se ha publicado tres veces el comentario que he escrito. Había cambiado apenas alguna palabra, pero seguramente cada vez que he pulsado el "Vista previa" (Preview) se ha publicado. Los he borrado y ahora ya no sé ni cómo. Esto es un enigma... y a veces un poco absurdo. Iba a decir un misterio, pero esto último es algo más serio. Un entrañable abrazo.

Alvagó said...

Limitarse a "rozar muy superficialmente" un tema como este es una muestra de ingenuidad en el mejor de los casos y de hipocresía en el peor. Aunque empezase el post con esa declaración de intenciones, siempre fui muy consciente de que hay "mucha tela que cortar" (Paul Dziga), que a menudo hay que tener en cuenta las realidades de "mundos radicalmente distintos" (José Vicente) o que la intervención gubernanmental en este ámbito no está exenta de poderosas y desafiantes objeciones (oxnex). También intuí -como los hechos demuestran- que la privilegiada audiencia de la que goza este blog no tardaría en poner de relieve los múltiples cabos sueltos que quedaban en mi sucinta entrada-provocación. Ofreceré una tentativa de síntesis que, pese a no aspirar a lo imposible (poner de acuerdo a algunas posturas antagónicas que se han expuesto en los comentarios anteriores), sí que puede ofrecer algunas pistas para el futuro. Como es habitual en mí, retomaré descaradamente muchas de las ideas expuestas por mi gurú personal: Phillipe Van Parijs.
La libertad de movimiento de las personas es un principio irrenunciable del proyecto europeo. La multiculturalidad es una realidad con la que hay que contar a la hora de afrontar la construcción de dicho proyecto europeo. ¿Cómo compatibilizar estos dos hechos en un mundo en el que las relaciones de fuerza entre las lenguas y las culturas distan mucho de ser iguales? Cuestión extremadamente compleja , sin ninguna duda. Un poderoso imperativo ético y la lógica globalizadora apuntan hacia la institución de una "lingua franca" que sin duda hay que fomentar para promover la igualdad en la efectividad de la comunicación (ya sea política, científica o de cualquier otro orden). Esa lengua no será el esperanto o el castellano, sino el inglés .
(Sigue en el siguiente comentario)

Alvagó said...

(viene del comentario anterior)

¿Significa todo lo anterior que las lenguas con menos hablantes deben someterse a la implacable lógica que dicta el libre movimiento de las personas y la fuerza de las lenguas mayoritarias? En modo alguno. Al menos no necesariamente. Las conclusiones del taller que citaba en la entrada decía a continuación de la cita traducida que "el resultado [de las estadísticas que hemos mencionado] es una tendencia espontánea a la dominación del castellano que el sistema escolar sólo puede contener confinando al castellano a un rol netamente subordinado". Parece legítimo, pues, que las diversas regiones defiendan en virtud de un principio de imperativo " territorial e igual dignididad " la necesidad de que las personas establecidas en su territorio acaben por dominar las lenguas oficiales. Una especie de principio maximin rawlsiano aplicado a las lenguas. Esto NO es en modo alguno incompatible con la aceptación de promover el aprendizaje y el uso de una lengua franca tal y como hemos defendido más arriba.
Así pues, lengua franca, sí. Defensa y promoción de las lenguas "minoritarias" propias de cada región, también. Quedan muchas preguntas sueltas que a buen seguro más de un lector querrá arrojarme a la cara. ¿Hasta qué punto deben dedicarse recursos públicos a la defensa de la lengua?, ¿podemos aceptar que el aprendizaje de una lengua limite la aceptación de prestigiosos intelectuales en las universidades españolas?
Habiendo excedido ya todos los límites de lo razonable en la extensión de un comentario, dejaré todas estas cuestiones abiertas. Nunca rozar superficialmente un tema fue tan fructífero para mí, por cierto. Gracias a todos por vuestros comentarios. Son siempre un estímulo impagable.

Hank Quinlan said...

Yo creo que este debate es totalmente falso. Los defensores de una lengua nunca están preocupados ni siquiera marginalmente por la protección de las lenguas minoritarias. Sólo por la de SU lengua minoritaria.

A mí la lengua me trae sin cuidado, empezando por la que uso ahora. ¿Cuál es el coste de oportunidad de mantener vivo el castellano? A mi humilde entender, excesivo. Si puedo votar, voto porque esos recursos se usen para otros fines. ¿Tienen las lenguas derechos propios, naturales e independientes a los de las personas? No. Basta de derechos naturales. ¿Cuál es el valor añadido intrínseco de una lengua más sobre el acervo cultural humano? Cero.

Los idiomas son los platos en los que nos comemos el jabugo (o a Eluard). Como estudioso de la interacción de las lenguas con el comportamiento humano, creo que en esta civilización sobran europeos preocupadas por la defensa de sus caras vajillas y falta gente preocupada por la distribución de la comida.

Alvagó said...

Gloriosa (y en cierto modo esperada) irrupción de Quinlan.
Para no aburrir al personal con mis intervenciones kilométricas, simplemente señalaré que la preocupación por la promoción de una lengua franca está íntimamente relacionada con la preocupación fundamental de Quinlan (que comparto plenamente, por cierto): favorecer una mejor distribución de la comida al hacer la vajilla accesible a todo el mundo. Por desgracia no creo que sea realista, deseable (ni posiblemente viable) reducir el conjunto de lenguas a una sola. Me temo que el pragmatismo, el realismo e incluso la justicia obligan a tener en cuenta un hecho evidente: en nuestras sociedades coexisten multitud de lenguas utilizadas en escalas diferentes. Toca gestionar del mejor modo posible esta coexistencia y la interacción que resulta. El debate no me parece tan falso, pues.

Hank Quinlan said...

El problema no es hablar una única lengua, sino asumir que el número de lenguas vivas en este ridículo planeta (¿10,000?) no es algo intocable ni indiscutible. Y ser conscientes que, estadísticamente, la variable siempre significativa que mejor explica la defensa de una patria o una lengua es la riqueza de los que la defienden.

Sólo los ricos tienen recursos para invertir en la interesada defensa de una bandera nacional o lingüística.

Julio said...

Acabo de comentar consecutivamente en las dos entradas más recientes y estaba luchando mentalmente para no hacerlo aquí, a pesar de las alusiones esperantistas que absurdamente tomo como algo propio desde que hace un tiempo ojee un par de libros y estiré mucho la broma. No me apetecía comentar porque ya se han dicho muchas cosas muy pensados y yo sólo voy a hacer ruido. Pero:

"¿Cuál es el valor añadido intrínseco de una lengua más sobre el acervo cultural humano? Cero."

Ay. Eso me ha dolido.

Alvagó said...

QUESTION: Do you care about languages dying out?

P. VAN PARIJS: I don’t. I really think that the failure of Bable was a curse. What is it to have language diversity? Languages are distinct languages to the extent that people who speak one language don’t understand the people who speak the other language. It’s mutual unintelligibility: that’s a criteria for language diversity. What’s so great about not understanding each other? So if we thought that there was something great about that we would try to increase language diversity, promote the divergence between all this beautiful English dialects, so I don’t think that there’s anything good in linguistic diversity as such. But there is something important in respecting people’s dignity and if people identify very strongly with a language then they must be given the right [sic] to preserve it, so I’m not in favor of euthanizing languages massively just in order to improve mutual intelligibility. I’m in favor of the spreading of lingua francas. I’m in favor –that’s the territoriality principle- of entitling linguistic communities to protect their languages but nonetheless there are about more or less 6,000 languages that live in the world today. Many of them will die but it’s not something that should be counteracted for the sake of it. I can understand that linguists are very sad about it (…). Linguists try to convince other people (…) that we should at all price preserve linguistic diversity. I don’t think there is anything intrinsically good about linguistic diversity.

Transcripción casera de un extracto de la conferencia "European Democracy and the Language Question". El extracto original puede escucharse a partir del minuto 01:29:15 del podcast.
Me pareció una síntesis interesante de las tensiones, ideas y problemas que se han planteado a lo largo de los comentarios.

Alvagó said...

Complemento y finalizo esta glosa interminable (y un tanto extemporánea) con una cita extraída del discurso de aceptación del Premio Príncipe de Asturias de Amin Maalouf . No encuentro mejor manera de expresar cómo la diversidad lingüística es un hecho cuya aceptación no debe ser obstáculo para avanzar en la dirección que nos lleve a una mayor justicia global:

"La diversidad en sí misma no es ni una bendición ni una maldición. Es sencillamente una realidad, algo de lo que se puede dejar constancia. El mundo es un mosaico de incontables matices y nuestros países, nuestras provincias, nuestras ciudades irán siendo cada vez más a imagen y semejanza del mundo. La que importa no es saber si podremos vivir juntos pese a las diferencias de color, de lengua o de creencias; lo que importa es saber cómo vivir juntos, cómo convertir nuestra diversidad en provecho y no en calamidad".