Wednesday, December 22, 2010

Hope in the airport

Mis quejas y penurias aeroportuarias ya han ocupado mucho espacio en este blog y mi vuelta a España no ha dejado de darme razones para profundizar en este eterno y desesperado lamento. Sin embargo, y sin que sirva de precedente (o tal vez sí), me gustaría dedicar unas líneas a esos pequeños gestos o momentos de esperanza que uno puede encontrar incluso en esa antesala del infierno comúnmente conocida como aeropuerto. Existe un espontáneo sentimiento de empatía y complicidad que a menudo se generan entre los pasajeros de los aviones o entre las víctimas de los aeropuertos y de sus inescrutables designios. Pienso en Isabel -la locuaz profesora de español que está trabajando en Washington-, en la simpática señora que iba de viaje a Paris y que se sentó a mi lado en al avión, en el pasajero de más a la derecha con el que "choqué esos cinco" con toda la sinceridad y espontaneidad del mundo cuando el piloto confirmó que el vuelo no se desviaría a Madrid y aterrizaría en Paris como estaba previsto, en la amable abuelita francesa que me permitió compartir mesa en el abarrotado bar del Charles de Gaulle y que iba a visitar a su hijo a Valencia, en Carolina -la encantadora terretera que hizo mucho más soportable la espera parisina de nuestro vuelo hacia España-, en el pasajero de broma y sonrisa fácil que también esperaba para embarcar hacia Valencia... Personajes que aparecen y desaparecen en el torrente de situaciones que se suceden en estos viajes. Encuentros más o menos fugaces que, sin embargo, ayudan a sobrellevar unos momentos de gran tensión, tedio, incertidumbre y/o nervios. Conversaciones sobre la vida, las historias particulares, las desgracias del momento o las esperanzas del futuro que ayudan a réchauffer le coeur, a insuflarse optimismo mutuamente y a mantener la esperanza.
Al fondo, un viajero pierde los nervios ante la enésima cancelación de su viaje e insulta a diestro y siniestro y un alemán resopla porque ese español descarado se le ha colado en la cola kilométrica de reclamaciones a Air France. Por una vez, sin embargo, yo decido centrar mi atención en la pareja que comparte mesa y ríe.

Canción del día / Chanson du jour
War Again by TheAgencyGroup

4 comments:

Mia Wallace said...

Hasta en los peores momentos se puede arrancar una sonrisa. Siempre se puede reír (a todo pulmón) en las peores circunstancias. Sinceramente, creo que es bastante sano.
Vas a tener que llevar registro de todas estas aventuras.

Un beso.

Pau Dziga said...

Un día, con una amiga, hicimos un rápido recuento sobre la cantidad de gente abrazable que uno se cruzaba en un día cualquiera. Superaba, con mucho, el número de gente desagradable. Datos a tener en cuenta :)

Anonymous said...

Lamentablemente, siempre me termina tocando en asientos junto a ninos... Imaginate... No sufrire tantos contratiempos, pero pocas veces me ha tocado junto a alguien con quien pueda platicar o disfrutar un poco mas los viajes por avion.
Eso si, me alegra muchisimo que esta vez hayas estado bien acompanado, y que la gente con la que estabas en el avion haya hecho el viaje un poco mas placentero.

Alvagó said...

@ Mia Wallace y Pau: Sin duda: ¡sonrisas y gente abrazable hasta el final! :)

@Anonymous: Que te toquen niños al lado con los que no puedes platicar es un castigo divino por mantener el anonimato menos anónimo de la historia... y por ser un castigo divino en sí... :p